Los arquitectos Lito Deza y Sara Setién, fundadores del estudio Deze Setién. Retrato: cortesía del estudio
DEZA SETIÉN:
Deza Setién es un estudio de arquitectura, con sede en Barcelona y Bilbao, fundado en 2020 por los arquitectos Lito Deza y Sara Setién. Su manera de proyectar un espacio parte del volumen arquitectónico que se distribuye a través de lenguajes silenciosos como el uso de la iluminación, las texturas naturales, la geometría y un diálogo entre volúmenes y vacíos. Para Deza Setién, la luz no es un recurso, sino un material esencial, y el vacío no representa una ausencia, sino una presencia construida con intención.
La arquitectura de la firma se caracteriza por su esencialismo y cada decisión busca aportar sentido y coherencia al conjunto del proyecto. Lito y Sara apuestan por una geometría sobria y simple, y el empleo de materiales de alta calidad, prescindiendo de ornamentos superfluos, de modo que la arquitectura, los espacios interiores y el mobiliario, se integran en una unidad orgánica que potencia la experiencia al habitarlos.
Para Deza Setién, la arquitectura debe transmitir sin distraer, debe acoger sin imponerse. Entienden el espacio como un mediador -no como un objeto cerrado- donde el usuario no es un mero espectador, sino parte activa de ese espacio.
Conversamos con Sara Setién y Lito Deza para que nos expliquen cuál es su visión sobre la arquitectura y la creación de espacios.
DEZA SETIÉN EN INTERIORES MINIMALISTAS

Apartamento Jota. Fotografía: David Zarzoso
LA ENTREVISTA:
- ¿Cómo nació el estudio Deza Setién hace 15 años? ¿Ha habido algún momento clave en la evolución del estudio?
El estudio Deza Setién nació hace cinco años de una manera muy natural, como una prolongación de inquietudes compartidas y con una serie de valores en común en la manera de entender los espacios, y con la motivación de poder contarlo. Desde el inicio, el estudio se planteó como un lugar donde cada proyecto se entiende como una oportunidad para profundizar en una manera de proyectar.
A lo largo de estos años, no ha habido un único momento clave, sino más bien una evolución progresiva marcada por la experiencia acumulada, el contacto con distintos contextos y escalas, y una depuración constante del proceso. Con el tiempo, el estudio ha ido afinando su lenguaje, reforzando la importancia del trabajo manual, la atención al detalle y una arquitectura más esencialista, donde cada decisión busca aportar sentido y coherencia al conjunto del proyecto.
- ¿Qué influencias (arquitectónicas, culturales o personales) han marcado vuestra forma de proyectar?
Nos influyen aquellos autores que entienden el proyecto como un proceso riguroso y sensible, donde la materia, la luz y la proporción son fundamentales, y donde el espacio se construye más desde la experiencia que desde la forma.
- En cada proyecto jugáis mucho con los volúmenes, el vacío y la luz ¿Cómo describiríais vuestro enfoque arquitectónico?
En nuestra forma de entender la arquitectura, la luz no es un recurso, es un material esencial. Es la que define las formas, estructura el espacio y da sentido al vacío. El juego de luces y sombras no es un efecto, sino una estructura invisible que ordena y guía los recorridos. El vacío no representa una ausencia, sino una presencia construida con intención.
Nuestra manera de intervenir busca apoyarse en geometrías fácilmente legibles, que aporten claridad a la interpretación espacial. Lo que nos lleva a considerar estos elementos determinantes no es una mera decisión estética, sino la convicción de que la arquitectura debe transmitir sin distraer, debe acoger sin imponerse. La luz, la sombra, el vacío, la geometría, todos ellos son lenguajes silenciosos que nos permiten no sólo construir espacios, sino potenciar la experiencia al habitarlos.

Casa Ricardo. Fotografía: David Zarzoso
- ¿Cuál es vuestro proceso desde la primera idea hasta la obra finalizada?
Nuestro proceso comienza siempre con la observación y la comprensión del espacio y de los usuarios para quien éste estará proyectado. Intentamos comprender el lugar, su escala, su luz y las condiciones que lo definen, así como las necesidades reales de quienes lo van a habitar.
Las ideas iniciales no suelen ser una forma, sino una serie de intenciones espaciales. A partir de ahí, trabajamos mucho a mano, mediante bocetos, collages, fotomontajes, maquetas y prototipos a diferentes escalas. Estas herramientas nos permiten confirmar proporciones, atmósferas, relaciones materiales y constructivas, y mantener una relación directa y crítica con el proyecto. Es una etapa en la cual el proyecto se va depurando buscando que cada elemento sea esencial y aporte a esa cohesión de ideas.
Durante el desarrollo y la obra, el proyecto permanece abierto. La construcción es parte fundamental del proceso, donde la materia, los encuentros y la luz terminan de dar sentido a la idea inicial. Entendemos la obra finalizada no como la materialización de un concepto cerrado, sino como el resultado de un proceso atento y continuo.
- ¿Cuál es para vosotros el proyecto perfecto?
Seguramente un espacio ya sea público o privado que no se cierre sobre sí mismo, sino que se abra a distintos usos y experiencias, albergando una amplia variedad de usuarios. Conseguir que no dicte cómo deben comportarse estos usuarios; lograr que la riqueza del proyecto surja de la interacción, del movimiento, de la percepción y de la vida cotidiana de estos.
Un proyecto perfecto combinaría coherencia y flexibilidad. Al mismo tiempo, debería admitir variaciones, reinterpretaciones y cambios a lo largo del tiempo, de manera que el espacio evolucione con los usuarios, adaptándose a nuevas formas de habitar y de relacionarse con él.
- ¿Hay algún proyecto realizado por vosotros que represente especialmente la identidad del estudio?
Hay varios proyectos que, en distintos momentos, han contribuido a definir nuestra identidad, pero si tuviéramos que señalar uno que la represente de manera especialmente clara, podría ser Taller / Galería JPS. En este proyecto se concentran muchas de las cuestiones que atraviesan nuestro trabajo como el uso de la luz para marcar los recorridos y los diferentes usos, y la voluntad de crear un marco abierto a múltiples interpretaciones.
La galería se concibe como un objeto único que contiene dos actividades muy diferenciadas pero complementarias entre sí. El proyecto se apoya en el volumen y el vacío, donde unas de las intenciones principales es que el silencio adquiera protagonismo. Al mismo tiempo, es un espacio que se activa con la presencia de los visitantes y los artistas, permitiendo que el proyecto se complete a través de los diferentes usos que van a albergar en su interior. En este sentido, Taller / Galería JPS representa bien nuestra manera de entender la arquitectura: una práctica donde el proyecto no se impone, sino que acompaña y se deja transformar.

Taller / Galería JPS. Fotografía: David Zarzoso
- ¿Qué diálogo se establece entre el espacio y el usuario en vuestros proyectos? ya sea una vivienda o un espacio público como el mencionado Taller / Galería JPS.
En los proyectos, entendemos el espacio como un mediador, no como un objeto cerrado. Más que imponer un dialogo buscamos que éste se sugiera. Nos interesa crear espacios que acompañen distintas formas de habitar y permitan que el usuario los complete.
En la vivienda, este diálogo se construye a partir de la escala doméstica, buscando una interconexión entre estancias que se adapten a la vida cotidiana sin condicionarla. En los espacios públicos, como el Taller / Galería JPS, el proyecto se concibe como un marco neutral y preciso, capaz de acoger distintas actividades y recorridos sin perder intensidad espacial.
En ambos casos, el usuario no es un espectador, sino parte activa del espacio.
- ¿Preferís proyectar desde el material físico o desde el tecnológico?
Entendemos el proyecto como un equilibrio entre ambos, cada uno aporta en diferentes etapas del proceso. El inicio está más ligado al trabajo manual, mediante bocetos y prototipos, nos permite pensar el espacio desde la escala del cuerpo y la proporción, manteniendo así una relación inmediata con el proyecto. Las herramientas tecnológicas aparecen como un apoyo continuo, especialmente en fases de definición, coordinación y precisión constructiva.
- ¿Cómo se traduce vuestro compromiso con la sostenibilidad en las soluciones arquitectónicas que proponéis?
Entendemos la sostenibilidad como una consecuencia directa de la manera de proyectar. Nuestro compromiso se traduce, en primer lugar, en una arquitectura contenida, basada en la reducción de medios, en la optimización de los recursos y en decisiones que aporten precisión evitando así lo superfluo, además de trabajar con materiales vernáculos y con artesanos locales.
Desde el inicio, cada proyecto nos propone de manera intrínseca distintos factores -el lugar, la orientación, la luz natural, las condiciones existentes- que orientan nuestras decisiones, permitiéndonos aprovechar al máximo lo que ya está construido y adaptarlo de forma coherente. La elección de materiales responde a criterios de durabilidad, honestidad y facilidad de mantenimiento, buscando soluciones que envejezcan bien y que mantengan su sentido con el paso del tiempo. Creemos que una arquitectura sostenible es también aquella capaz de permanecer y adaptarse.

Casa Ricardo. Fotografía: David Zarzoso
- ¿Qué arquitectos han sido vuestros referentes?
Figuras como Kazuo Shinohara o Álvaro Siza nos han influido por su capacidad para construir espacios intensos desde gestos contenidos. Carlo Scarpa por la profundidad del detalle y la relación entre materia y construcción, una arquitectura silenciosa pero intensa. Shiro Kuramata por su pensamiento radical sobre el espacio, la abstracción y la relación entre arquitectura y vida cotidiana, donde lo familiar se convierte en una herramienta para cuestionar cómo habitamos, percibimos y recordamos el espacio. Nuestros referentes responden a una manera de entender la arquitectura y el diseño en general más desde la esencialidad y la atención al espacio que desde un estilo en concreto.
Encontramos referentes en diferentes ramas vinculadas con el arte y el diseño que han trabajado desde la reducción, el silencio y la precisión, todas ellas nos funcionan también como una constante fuente de alimentación. Por ejemplo, Cesc Gelabert, en su reconstrucción de Im (goldenen) Schnitt II de Gerhard Bohner, donde el espacio se activa a través del movimiento del bailarín.
También nos interesa la forma de trabajar la luz como materia de James Turrell o las atmósferas meditativas de Philip Glass construidas a través de la repetición; el control riguroso de la simetría de Stanley Kubrick; una toma estática representando una escena cotidiana de Yasujiro Ozu; la esencia de la forma y el color en Ellsworth Kelly; o la relación entre objeto, espacio y percepción en Donald Judd.
- ¿Creéis que el papel del arquitecto está cambiando? ¿Cómo?
Creemos que el papel del arquitecto está cambiando, pero no en su esencia, ya que sigue siendo un mediador entre el espacio, el usuario y el contexto. Lo que ha evolucionado es la manera en que se ejerce esta labor, en un contexto más complejo, compartido y dinámico, marcado por la velocidad de la información y las crecientes expectativas sobre la arquitectura.
Actualmente, el arquitecto ya no trabaja de manera aislada: coordina equipos multidisciplinares, dialoga con clientes cada vez más informados y participa en procesos más abiertos y colaborativos. Además, considera variables como la eficiencia y la sostenibilidad como parte integral del diseño.
A la vez, trabajamos en un entorno saturado de imágenes y referencias, con cambios cada vez más rápidos y cierta tendencia a la homogeneización. Por eso, creemos fundamental recuperar la calma y el criterio en nuestro trabajo, apostando por precisión, detalle y significado.
- ¿Hay algún proyecto que os gustaría que os encargaran?
Hay muchos proyectos que nos gustarían que llegaran, pero todos tienen algo en común: que nos reten. Disfrutamos especialmente cuando un encargo nos obliga a salir de nuestras propias dinámicas, a investigar nuevos lenguajes y materiales, y a colaborar con otros perfiles creativos. También que sean proyectos donde podamos pensar el espacio de forma integral, desde el concepto hasta el último detalle, independientemente si se trata de una vivienda, una tienda, un museo o cualquier otro programa.

Taller / Galería JPS. Fotografía: David Zarzoso
Imágenes cortesía del estudio




Leave A Reply