Los diseñadores industriales Daniel Vila y Ester Pujol
NAHTRANG:
Nahtrang es un estudio de diseño con sede en Barcelona (España) y fundado, en 2004, por Daniel Vila (Sant Quirze Safaja, 1975) y Ester Pujol (Sabadell, 1977), ambos diseñadores industriales por la Escola Massana de Barcelona. A lo largo de su trayectoria profesional, Dani y Ester han desarrollado una amplia variedad de proyectos, que abarcan desde iluminación hasta mobiliario urbano, pasando por mobiliario doméstico y accesorios.
Una mirada honesta y práctica
A la hora de crear sus diseños, Nahtrang siempre parte de una mirada honesta y práctica. El análisis de su uso, el contexto y los materiales es lo que da forma a sus piezas, dando como resultado unos productos funcionales y coherentes que resisten el paso del tiempo y las tendencias. Su leitmotiv es “diseñar con sentido”: pensar en la utilidad, en el impacto social y en aportar un lenguaje formal claro, directo y equilibrado.
Coherencia técnica y visual
La búsqueda de una coherencia global, tanto a nivel técnico como visual, se convierte en el denominador común de sus trabajos, donde cada detalle tiene una razón de ser que aporta solidez al conjunto. Reflejo de ello son los productos creados para marcas como LEDS-C4, Roca, Escofet, Ondarreta, Estiluz, Bover, Vilagrasa, Kave Home, Faro, Nexia o Cosmic, por citar algunas.
Reconocidos a nivel internacional
Nahtrang ha ganado innumerables premios por sus diseños, entre los que figuran el Best of the Year 2025 por la luminaria Volta de Estiluz, el iF Design Award 2024 por la luminaria Belle de Nexia y cinco Deltas de Bronce, en 2024, por la colección Geyser de Cosmic, el set de lavado de platos modular y multifuncional Dish-It para Rig-Tig, la lámpara Mood de Estiluz y las luminarias Porte y Belle de Nexia.
Esta semana, entrevistamos a este tándem creativo para que nos expliquen cuál es su proceso creativo, cómo equilibran funcionalidad, estética y emoción en sus diseños, y cómo dar clases a jóvenes diseñadores retroalimenta su manera de pensar.
NAHTRANG EN INTERIORES MINIMALISTAS

Arid, una luminaria mural y modular para Bover
LA ENTREVISTA:
- ¿Cómo nació Nahtrang hace 22 años?
Ya éramos compañeros de clase: estudiamos diseño de producto y, al terminar, después de un tiempo en el que cada uno trabajó y siguió formándose por su cuenta, nos reencontramos a raíz de un proyecto.
Trabajando juntos nos entendimos muy bien y, a partir de ahí, empezaron a surgir pequeños encargos. Disfrutábamos mucho de todo el proceso y, de una manera muy natural, nos planteamos intentarlo en serio. Buscamos un nombre, desarrollamos una imagen y empezamos la aventura.
- Nahtrang… ¿Por qué este nombre, como la ciudad vietnamita?
En aquel momento coincidieron varios factores. Por un lado, teníamos bastantes influencias orientales a través del cine y del arte. Y por otro, Dani acababa de volver de un viaje por Vietnam, lo que también fue bastante decisivo. Nos gustó mucho la fonética y el peso gráfico de la palabra Nahtrang, que adaptamos ligeramente a partir del nombre original.
- ¿Cuál es vuestra filosofía? ¿Sigue siendo la misma que cuando fundasteis el estudio?
Los fundamentos siguen siendo los mismos y seguramente esa es una de las razones por las que, 22 años después y tras haber pasado por diferentes etapas, todavía nos entendemos tan bien.
Eso sí, con el tiempo ha habido una maduración tanto personal como profesional que ha enriquecido y matizado nuestros valores en relación con el diseño. Quizá al principio todo era más intuitivo y ahora es más consciente, pero para nosotros lo fundamental siempre ha sido intentar diseñar con sentido: pensar en la utilidad, en el impacto social y en aportar un lenguaje formal claro, directo y equilibrado.

Luminarias de la colección Levels editada por LEDS C4
- ¿Qué es lo que buscáis con vuestros diseños?
En primer lugar, que estén alineados con las necesidades del encargo. Pero, sobre todo, buscamos que transmitan algo y que conecten con el usuario. El equilibrio formal de la pieza a veces se convierte en una obsesión. Cada proyecto debe tener solo lo necesario para que funcione y se interprete tal y como lo hemos pensado.
- ¿Cómo abordáis el proceso creativo a partir del momento que recibís un encargo?
Cada encargo es un reto y el proceso creativo varía según la disciplina del objeto que diseñamos. Aun así, todos los proyectos comparten un hilo común que comienza con el sentido común y con un análisis del “por qué”. A partir de ahí, empiezan las idas y venidas en busca de un concepto que, muchas veces, surge de manera paralela a la forma del objeto.
También nos gusta construir un relato alrededor de la pieza. Esto nos ayuda a entenderla mejor y después a poder presentarla y explicarla de forma más clara.
- ¿Qué diseñadores, movimientos o disciplinas han influido en vuestro trabajo?
En nuestro caso, tenemos una especie de “biblioteca mental” formada por disciplinas muy diversas que nos han influido y que siguen sorprendiéndonos con el tiempo. Los diseñadores solemos tener muchas inquietudes y estas nos ayudan a construir un marco mental desde el que crear.
Cuando eres joven te impactan mucho los movimientos históricos como la Bauhaus o el GATPAC (Grup d’Arquitectes i Tècnics Catalans per al Progrés de l’Arquitectura Contemporània), así como diseñadores de generaciones cercanas que ya empezaban a destacar, como Konstantin Grcic o Jasper Morrison, entre muchos otros.
Con el tiempo, sin embargo, redescubres el valor de los diseñadores que han formado parte de tu entorno durante toda la vida y que han abierto camino en este sector, como Miguel Milá, Barba Corsini, André Ricard, Carles Riart entre otros…. De alguna manera, ellos conforman la base de nuestra identidad.
Otras disciplinas también tienen una influencia importante en nuestro trabajo, especialmente la música y el cine.
La madurez también te ayuda a decidir qué referencias o qué lenguaje quieres recuperar en cada momento. Y los viajes han sido, y siguen siendo, espacios de descubrimiento, aislamiento y reflexión. De alguna manera, incluso el nombre de nuestro estudio nos recuerda esa idea de movimiento constante.

Niu, un anillo de hormigón multifuncional diseñado para Escofet
- ¿Cómo equilibráis funcionalidad, estética y emoción en vuestros diseños?
En el caso de la iluminación, jugamos con cierta ventaja, porque la luz por sí misma ya transforma el espacio y conecta emocionalmente con el usuario final. En cualquier caso, desde nuestro punto de vista el equilibrio reside en buscar la esencia en cada decisión que tomamos durante el proceso. Muchas veces, cuando las soluciones funcionales y formales se simplifican, la emoción se intensifica.
Al final, lo que nos mueve es la sorpresa que puede surgir de lo sencillo.
- Una parte importante de vuestros proyectos son luminarias. ¿Este porfolio ha surgido de manera espontánea o ha sido una decisión consciente dentro de vuestra línea de diseño?
Nahtrang empezó con dos proyectos muy diferentes: uno muy industrial y otro de iluminación. En aquel momento, estábamos experimentando en ambos campos y, casi sin buscarlo, nos fuimos acercando cada vez más a la sensibilidad del objeto luminoso… hasta que nos atrapó.
Nos encanta proyectar en cualquier ámbito del diseño de producto, pero la iluminación nos permite trabajar en un plano creativo distinto que nos aporta mucho.
- También diseñáis mobiliario urbano. ¿Cuáles son los principales retos a la hora de diseñar una pieza de este tipo?
El principal reto es rebajar la identidad que normalmente encontramos en el diseño de producto. Los elementos urbanos están al servicio de los usuarios, pero también de la ciudad. Dialogan en un contexto complejo donde intervienen la arquitectura, el urbanismo y la sociología, por lo que deben tener un alto componente de neutralidad y, al mismo tiempo, aportar cierta identidad a su entorno.
Es uno de los ámbitos en los que más hemos disfrutado del proceso creativo. Además, las piezas urbanas nos ayudan a escalar todos los procesos de diseño, tanto en los sistemas de fabricación como en la relación con el contexto.

La lámpara Volta para Estiluz explora el equilibrio como lenguaje formal
- ¿Cómo es vuestra relación con los fabricantes? ¿Hay mucha diferencia entre trabajar con empresas españolas y extranjeras?
Por suerte siempre hemos sido muy empáticos con las empresas y con las personas que forman parte de ellas. Intentamos entender no solo cómo funcionan profesionalmente, sino también cómo conectar con ellas desde un punto de vista humano.
Con el tiempo te das cuenta de que el lenguaje, el discurso y la forma de trabajar de una empresa nacional o de una del centro de Europa no son tan diferentes. Aun así, valoramos mucho el contacto directo, las reuniones presenciales y el seguimiento cercano que puedes tener con una empresa próxima.
En realidad, lo que más diferencia a unas empresas de otras es el aspecto cultural: la base más o menos consolidada de lo que para ellas significa el diseño. La clave para que un proceso funcione bien es entender hasta qué punto ven el diseño como una herramienta real de transformación o simplemente como un discurso.
- ¿Hay algún proyecto que rechazasteis por no encajar con vuestra filosofía? ¿Qué aprendisteis de esa decisión?
Nunca nos hemos encontrado con conflictos filosóficos o éticos insalvables. Sí nos ha ocurrido, en algunos casos, sobre todo con empresas internacionales, que las diferencias culturales o conceptuales eran tan grandes que el proyecto estaba destinado a convertirse en un desgaste y difícilmente iba a llegar a buen puerto.
En alguna ocasión hemos preferido renunciar a ello.
- ¿Cuál ha sido la idea más absurda o “loca” que habéis tenido para un proyecto, aunque nunca se haya materializado?
Cuando fundamos el estudio no teníamos muy claro qué camino seguir, ni tampoco teníamos clientes. Eso nos permitía soñar mucho. Inventábamos objetos para sectores que desconocíamos completamente y para ámbitos muy diversos. Siempre lo hacíamos desde una mirada muy ingenua, intentando aportar nuevos criterios o usos al objeto, sin complejos. La mayoría de esos sueños siguen durmiendo en un cajón.

Set de lavado de platos modular Dish-It para la empresa danesa Rig-Tig
- Si mañana tuvieseis que diseñar un proyecto sin límite de presupuesto ni restricciones técnicas, ¿qué haríais?
Probablemente sería el peor de los encargos, jajaja. Para nosotros, el diseño consiste en aportar soluciones a necesidades concretas. Si no hay parámetros, nuestra profesión pierde en parte su sentido: sería otra cosa.
En cualquier caso, pensando en el tipo de proyectos que solemos desarrollar, sería fantástico poder contar con una inversión inicial que permitiera optimizar al máximo aspectos como el uso, el transporte o los materiales, para conseguir productos verdaderamente sostenibles.
- Paralelamente a vuestro trabajo como diseñadores, también os dedicáis a la docencia. ¿Cómo veis a las nuevas generaciones?
Estar cerca de las nuevas generaciones es algo muy necesario para nosotros. De alguna manera, retroalimenta nuestra manera de pensar. Dar clases es como un pequeño oasis donde desconectas del ritmo habitual del trabajo y te sumerges en mentes muy despiertas, con inquietudes que, a veces, incluso nos cuesta comprender.
Si lo comparamos con nuestra época como estudiantes, las nuevas generaciones salen mucho mejor preparadas de las escuelas de diseño. Al mismo tiempo, los retos de nuestra sociedad son enormes: complejos, pero también apasionantes.
Quizá el punto más delicado es la enorme cantidad de estímulos e información que reciben constantemente. Ese acceso casi ilimitado a todo puede hacer que les resulte más difícil decidir o elegir un camino, y eso los vuelve, en cierto modo, más frágiles o vulnerables.
- ¿En qué proyectos estáis trabajando ahora?
Ahora mismo estamos inmersos en nuevos retos y trabajando en proyectos que nos obligan a salir de nuestra zona de confort y nos mantienen despiertos. Estamos colaborando con nuevas empresas de mobiliario y desarrollando propuestas que exploran diferentes escalas y ámbitos del diseño.

Banco Tam para Ondarreta, una colección de asientos inspirada por la figura del círculo
Imágenes cortesía del estudio






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