
Fotografía: Marcela Grassi
VUOTA:
Vuota no ilumina: revela. Esta lámpara de sobremesa, diseñada por Milá + Laucirica para Bover, ofrece una nueva perspectiva desafiando la tradición en la que la luz irradia desde el centro hacia el exterior. En su lugar, los arquitectos Leopoldo Milá y Borja Laucirica crearon una estructura con un vacío central que la acoge y difumina de forma amable. La luz se concentra y se integra en ese espacio, proponiendo una relación distinta entre ella y el entorno. De esta manera, Vuota («vacío» en italiano) convierte su centro geométrico en el protagonista y plantea una forma más sutil y envolvente de iluminación.
Dialogar con el entorno sin imponerse
A la hora de diseñar la lámpara, la relación entre sensualidad y calidez se convirtió en un eje central, resuelto a través de la forma, la materialidad y la luz. La iluminación indirecta interactúa con la madera mediante reflejos y matices, generando una atmósfera cálida y acogedora. La estructura, inspirada en un trípode, aporta estabilidad y ligereza, apoyándose de forma precisa en tres puntos de tangencia que aseguran un adecuado y delicado equilibrio. Así se logra que la pieza construya un ambiente que dialoga con el entorno sin imponerse.
Cálida madera y delicado aluminio
La elección de la madera y el aluminio como materiales principales, que aúnan elegancia y funcionalidad, definen la singular personalidad de Vuota. La madera contrachapada, con sus tonos rojizos y amarillos, aporta un reflejo cálido y natural, mientras que el aluminio, de líneas mínimas y ligeras, introduce equilibrio y sutileza. La fusión de ambos materiales da lugar a una luminaria de inspiración mediterránea, con un aire que evoca la serenidad del diseño japonés y la pureza del estilo escandinavo, donde lo artesanal y lo contemporáneo coexisten en perfecta consonancia.
Favorecer la sensación de bienestar
Esta misma atención al detalle y a la armonía de los materiales se refleja en la experiencia lumínica: al evitar la luz fría y directa de los LED convencionales, Vuota ofrece una experiencia luminosa más confortable y serena. De este modo, se refuerza la calidad estética del espacio y se favorece una sensación de bienestar, evocando el resplandor cálido del sol de tarde, tal como querían los diseñadores, mientras se optimiza la distribución de la luz y se reduce el consumo energético.
Claridad formal y eficiencia técnica
Desde el principio, el desarrollo de Vuota estuvo guiado por una serie de preguntas fundamentales, entre ellas, la principal fue cómo reducir y simplificar el número de componentes sin comprometer la funcionalidad ni la estética. Esta búsqueda se tradujo en una pieza que combina claridad formal y eficiencia, manteniendo un lenguaje visual depurado sin renunciar a sus prestaciones técnicas. El resultado es una luminaria que equilibra diseño y rendimiento, donde cada elemento responde a una lógica precisa y necesaria, dando lugar a un conjunto coherente y bien resuelto.

Fotografía: Marcela Grassi
LA ENTREVISTA:
- ¿Cuál fue el concepto inicial detrás de Vuota y qué idea queríais transmitir con su diseño?
Vuota nace de una inversión de la lógica convencional: en lugar de proyectar luz desde un centro sólido, la lámpara se articula en torno a un vacío. Este espacio central se convierte en el elemento protagonista que acoge la claridad. El resultado es una iluminación más sensorial y atmosférica, donde la luz se integra con suavidad en el entorno.
- ¿Hubo alguna inspiración arquitectónica, artística o natural que influyera directamente en las proporciones y el lenguaje visual de la lámpara?
La lámpara nace de una estructura de madera excéntrica con proporción áurea que dota a la pieza de una calidez expresiva y singular. Las uniones no son simples detalles técnicos, sino puntos de potencial belleza resueltos con geometrías simples y sensuales que evocan el gesto de una bailarina. Es un equilibrio donde lo ornamental se vuelve funcional, integrando una lógica de repetición y tangencia con una sutil inspiración mediterránea y marítima.
- El nombre sugiere vacío o ausencia: ¿cómo se traduce esta noción en la forma y en la experiencia lumínica de la pieza?
“Vuota” (vacío en italiano) se traduce físicamente en vaciar el espacio central que tradicionalmente ocupa el equipo eléctrico. La estructura rodea ese espacio sin invadirlo, reforzando su presencia. A nivel lumínico, esto se traduce en una luz indirecta que no tiene un origen evidente, generando una sensación envolvente y difusa que potencia la percepción del vacío como contenedor de luz.

- ¿Vuota es vuestro primer trabajo juntos?
No es nuestro primer trabajo, ya hemos colaborado en pequeños proyectos y generado un contenido que guardamos y que, quién sabe, si algún día llegará a ver la luz. Más que colaboradores, somos amigos. Nuestra práctica nace de una visión compartida: una exploración de la materialidad, la sensualidad y la naturaleza de los objetos.
- ¿Qué papel juegan los materiales y la tecnología en la definición de la luz que emite?
La calidad lumínica de Vuota nace del diálogo entre tecnología y materia. El aro de aluminio aporta ligereza y precisión estructural al ocultar una fuente de luz indirecta, eficiente y cálida. Por su parte, la madera actúa como superficie de reflexión. Sus tonos naturales transforman la luz en una presencia expresiva, logrando una atmósfera envolvente y equilibrada.
- ¿Qué retos de fabricación o producción surgieron durante el desarrollo de Vuota y cómo los resolvisteis?
Uno de los principales retos fue reducir el número de componentes sin comprometer ni la estabilidad ni la calidad estética del conjunto. Este equilibrio se resolvió mediante un proceso iterativo de prototipado que permitió simplificar la construcción. La claridad del sistema final se refleja en la facilidad con la que se pudieron desarrollar los prototipos, evidenciando una solución expresiva y eficiente, tanto a nivel formal como productivo.
- ¿Cómo se integra esta lámpara de sobremesa dentro del catálogo de Bover y qué la diferencia de otras colecciones de la marca?
A diferencia de otras colecciones, Vuota busca un contraste directo entre el minimalismo de su pantalla de aluminio y la sensualidad de su estructura de madera. El uso de contrachapado marino y el detalle de la lazada del cable evocan un lenguaje náutico que conecta la pieza con el carácter mediterráneo de la marca, logrando un equilibrio entre precisión técnica y calidez orgánica.
- ¿En qué tipo de espacios o atmósferas pensáis que Vuota puede alcanzar su máxima expresión?
Vuota está pensada para espacios donde la atmósfera sea protagonista, entornos donde se busca una iluminación serena y envolvente. La luz indirecta permite “domesticar” el espacio, generando ambientes tranquilos y confortables, con una cualidad cercana a la luz cálida del atardecer.
- ¿Se ha pensado en ampliar la colección?
Sí, está previsto ampliar la familia. La colección ya nació diversificada con versiones de pie y de suspensión. Además, existe interés en desarrollar variantes para exteriores mediante la incorporación de materiales adaptados a ese tipo de uso.
LAS IMÁGENES:




SOBRE MILÁ + LAUCIRICA:
Milá + Laucirica es un estudio de diseño barcelonés fundado por los arquitectos Leopoldo Milá (a la izquierda) y Borja Laucirica. Su trabajo surge de una profunda exploración de la materialidad, la sensualidad y la naturaleza poética de los objetos, fusionando la sensibilidad estética con la precisión técnica.
Fuertemente influenciados por el contexto, la historia y la artesanía, su enfoque se basa en la optimización de recursos y la reinterpretación de lo ya existente. A través de un diseño pragmático, buscan crear soluciones funcionales que conserven calidez y resonancia emocional, tanto en objetos como en espacios.
Juntos, equilibran sus trayectorias profesionales individuales con su actividad conjunta como diseñadores, nutriéndose de diversas experiencias para enriquecer su práctica creativa. Su trabajo de diseño no se guía principalmente por el interés comercial, sino por la pasión por los objetos bien elaborados. Su objetivo es crear piezas que reflejen su visión, cautiven la atención y encarnen un enfoque reflexivo del diseño.
SOBRE BOVER:
Bover nació en 1996 “gracias a una maravillosa casualidad”. Su fundadora, Joana Bover, inició con un boceto en una servilleta lo que hoy se ha consolidado como una firma de iluminación con proyección internacional. Actualmente, forma parte del grupo Brand Corner y cuenta con filial propia en Atlanta (Estados Unidos), además de tener presencia en numerosos países.
Con sede en Cardedeu (Barcelona / España), Bover se distingue por su compromiso con la sostenibilidad, la producción local y un diseño atemporal, creando lámparas artesanales que no solo embellecen los espacios, sino que mejoran la calidad de vida. Inspirados por la herencia mediterránea, sus diseños respiran tradición y cultura, y son capaces de crear atmósferas más acogedoras.
Desde sus inicios, Joana Bover ha impulsado la colaboración con diseñadores afines a la filosofía de la marca. A lo largo del tiempo, se han incorporado perfiles diversos como Benedetta Tagliabue (EMBT), Gonzalo Milá, Álex Fernández Camps, Jorge Pensi Design Studio, Rubén Saldaña o Estudi Manel Molina, entre otros, consolidando una red creativa estrechamente vinculada a la identidad de la firma.
BOVER EN INTERIORES MINIMALISTAS
Fuente: Decomunica





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