
CLÍNICA EVIA:
Concebir un centro en el que la precisión médica y el bienestar emocional del paciente dialogaran de forma equilibrada, proyectando rigor profesional sin perder cercanía, calidez ni confort, fue el punto de partida del proyecto desarrollado por De la Villa Studio para esta clínica de medicina estética ubicada en Madrid (España).
La escasez de luz natural, directriz esencial del diseño
Sin embargo, el verdadero motor conceptual surgió de una limitación determinante: la escasez de luz natural. Lejos de entenderse como un obstáculo, esta condición se convirtió en la directriz esencial del diseño. A partir de ella, se articuló una estrategia lumínica integral, basada en una iluminación artificial minuciosamente estudiada, capaz de construir una atmósfera envolvente, serena y técnicamente precisa. La luz pasó así de ser una carencia a convertirse en el principal recurso expresivo del proyecto, concibiéndose como un material arquitectónico capaz de moldear percepciones, generar ambientes y contribuir al bienestar de los pacientes.
Temperaturas de color cuidadosamente elegidas
Para recrear la calidad de la luz natural en diferentes momentos del día, se diseñó una estrategia basada en la implementación de diferentes capas lumínicas con temperaturas de color cuidadosamente elegidas. Esta composición permite modular la percepción del espacio y acompasar la atmósfera a las distintas necesidades funcionales de la clínica.
Iluminación general y acentos focales
La iluminación general, de carácter difuso, envuelve el conjunto con una base confortable que evita contrastes bruscos y favorece el bienestar visual. Sobre ella se incorporan acentos focales en puntos estratégicos, especialmente en las áreas de tratamiento, donde la precisión técnica resulta imprescindible. De este modo, se alcanza un equilibrio entre una experiencia espacial serena y las exigencias propias de la práctica médica.
La psicología del color aplicada al ámbito sanitario
Asimismo, la selección cromática fue objeto de un cuidado estudio y se fundamenta en los principios de la psicología del color aplicados al ámbito sanitario. Desde una perspectiva emocional, las tonalidades suaves y neutras favorecen una percepción de calma, serenidad y confianza -valores esenciales en un entorno vinculado a la estética y al cuidado personal-, mientras que los tonos claros contribuyen a ampliar visualmente el espacio y a reforzar la sensación de luminosidad, compensando las limitaciones del espacio interior.
En coherencia con esta estrategia, la paleta también se construye a partir de matices y contrastes sutiles que aportan profundidad sin llegar a ser agresivos, creando un ambiente equilibrado y envolvente, que invita a la relajación y acompaña de forma positiva la experiencia del paciente.
Funcionalidad, durabilidad y confort sensorial
Por otra parte, la materialidad del proyecto se articula en torno a tres ejes fundamentales -funcionalidad, durabilidad y confort sensorial-, entendidos no como condicionantes aislados, sino como criterios integrados en una visión global del espacio clínico contemporáneo. En términos funcionales, la propuesta responde a las exigencias propias del ámbito sanitario, donde la higiene y el mantenimiento son determinantes. Se opta por superficies continuas, lisas y no porosas, capaces de soportar protocolos de desinfección frecuentes sin alterar su calidad estética ni comprometer la del conjunto.
Materiales resistentes al uso intensivo
La durabilidad se aborda desde una lógica de inversión a largo plazo. Los materiales elegidos destacan por su resistencia al uso intensivo, condición inherente a un espacio clínico en pleno funcionamiento. Esta decisión no solo asegura la estabilidad formal del proyecto con el paso del tiempo, sino que reduce las necesidades de mantenimiento y refuerza la percepción de calidad.
Una dimensión sensorial
Más allá de los requisitos técnicos, el proyecto incorpora una dimensión sensorial. Predominan los acabados mates que controlan los reflejos y favorecen el confort visual, junto a texturas suaves que aportan calidez táctil y matizan la neutralidad del entorno. La coordinación precisa entre tonos, superficies y detalles construye una atmósfera equilibrada y acogedora, donde los pacientes encuentran no solo el confort necesario, sino también una experiencia espacial coherente.
LAS IMÁGENES DE ALBERTO AMORES:








FICHA TÉCNICA:
- Proyecto: Clínica Evia.
- Ubicación: Madrid (España).
- Superficie útil: 95,64 m² (clínica) + 44,61 m² (zona interior).
- Completado: 2024.
- Autor: De la Villa Studio.
Materiales:
- Madera: roble natural mate.
- Microcemento arena: suelo y paredes.
- Papel de lino: Vescom.
Fotografías: Alberto Amores.
PLANIMETRÍA:

SOBRE DE LA VILLA STUDIO:
De la Villa Studio es un estudio de arquitectura e interiorismo con base en Madrid (España), fundado por tres socios (los arquitectos Miguel Otero y Juan Esteve, y el interiorista Alberto Espejo) que decidieron unir sus caminos después de un tiempo trabajando de forma independiente. Lo que empezó como una colaboración puntual terminó convirtiéndose en un proyecto común, con una forma de entender el diseño que mezcla intuición, sensibilidad y atención al detalle.
Su trabajo se apoya en una idea sencilla: crear espacios que se sientan reales, cálidos y con carácter. Les inspira la belleza honesta de los materiales naturales y como estos envejecen, cambian y se adaptan al paso del tiempo. Cada proyecto es una oportunidad para explorar como lo estético y lo funcional pueden convivir sin exceso, dejando que el lugar cuente su propia historia.
El estudio desarrolla principalmente proyectos residenciales, con un especial interés por la rehabilitación de viviendas en el centro de Madrid. También trabajan en espacios de hostelería y ocio, donde pueden ser más libres a la hora de experimentar con atmósferas, texturas y recorridos. En todos los casos, buscan soluciones que no solo respondan bien a las necesidades del cliente, sino que generen una conexión
emocional con quien los habita o visita.En las imágenes: Miguel Otero, Alberto Espejo y Juan Esteve
De la Villa Studio trabaja con un equipo profesional consolidado y cercano, donde cada decisión se toma de forma muy pensada y compartida. No parten de fórmulas ni de estilos fijos, sino de la escucha y de la intención de que cada proyecto tenga su propio ritmo y voz. En el fondo, su objetivo es claro: diseñar espacios que emocionen sin imponer, que acompañen sin ruido y que mejoren, de forma natural, la manera en que las personas viven, se mueven y sienten en ellos.

De izquierda a derecha: Miguel Otero, Alberto Espejo y Juan Esteve
Fuente: Adde Media y en la web del estudio




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