PHANTELIER:
• ¿Cuál es el origen de Phantelier Estudio y cómo surge la idea de crear el estudio?
Phantelier surge de la necesidad de recuperar una manera más sensible y artesanal de entender la arquitectura. Nace como una reacción frente a la estandarización y la velocidad con la que muchas veces se producen hoy los espacios.
Queríamos construir un estudio donde la imaginación, el oficio y la materia convivieran de forma natural.
• ¿Qué formación y trayectoria tienen las personas que forman el equipo?
El estudio reúne perfiles vinculados a la arquitectura y artesanía, el interiorismo, el diseño y la gestión técnica de proyectos. Compartimos una sensibilidad común hacia la artesanía, la cultura material y el diseño entendido como experiencia humana.
• ¿Cómo describiríais vuestro enfoque profesional en una sola frase?
Creamos arquitectura sensible y humana hecha a mano.
• ¿Qué servicios concretos ofrecéis?
Desarrollamos proyectos de arquitectura, interiorismo, paisajismo y rehabilitación integral, además de diseño y fabricación de piezas a medida, dirección y gestión de obra y acompañamiento completo durante todo el proceso creativo y constructivo.
• ¿Cómo se organiza el equipo en un proyecto desde el diseño hasta la ejecución?
Trabajamos de manera muy colaborativa y transversal. Cada fase del proyecto está conectada con la siguiente para garantizar coherencia conceptual, técnica y material desde la primera idea hasta la ejecución final.
• ¿Con qué tipo de proyectos trabajáis habitualmente?
Principalmente proyectos residenciales, rehabilitaciones integrales, interiorismo y diseño de mobiliario, espacios comerciales con una fuerte identidad de marca.
• ¿Qué metodología seguís para garantizar la coherencia entre diseño, técnica y ejecución?
Desarrollamos un proceso muy detallado donde el diseño conceptual convive desde el inicio con la viabilidad técnica y constructiva. La supervisión constante de obra y el diálogo cercano con industriales y artesanos son fundamentales.
• ¿Trabajáis con colaboradores externos?
Sí. Colaboramos con ingenierías, constructores, artistas y artesanos especializados. Para nosotros esa red humana es esencial, porque entendemos la arquitectura como un trabajo colectivo donde cada oficio aporta conocimiento y sensibilidad.
• ¿Qué valores consideráis fundamentales en vuestro trabajo diario?
La honestidad, la sensibilidad, el rigor técnico, el respeto por los materiales y el cuidado de las relaciones humanas durante todo el proceso.
• ¿Qué os diferencia profesionalmente de otros estudios del mismo ámbito?
Nuestra manera de entender la arquitectura desde lo emocional, artesanal y profundamente personalizado. Nos interesa crear espacios con identidad, donde cada detalle tenga un sentido y donde la experiencia de habitar sea tan importante como la imagen final.
LA ENTREVISTA:
- ¿De dónde viene el nombre Phantelier?
Phantelier nace de la unión entre Phantasía y Atelier. El nombre habla precisamente de aquello que sucede en nuestro estudio: la transformación de una intuición invisible en una materia habitable. Nos interesaba construir una identidad que hablara de imaginación, pero también de oficio; de sensibilidad, pero también de técnica.
Entendemos el atelier como un lugar de creación lenta, donde las ideas se trabajan con las manos, con el dibujo, con maquetas, con materiales reales. Y entendemos la fantasía no como evasión, sino como la capacidad de imaginar nuevas formas de vivir. Phantelier es ese territorio intermedio entre lo soñado y lo construido.
- ¿Cómo definiríais la filosofía de “artesanos de la arquitectura” en vuestro día a día de trabajo?
Para nosotros la arquitectura no es únicamente un resultado; es una manera de mirar y de hacer. Cuando hablamos de “artesanía” hablamos de atención, de escucha y de tiempo.
Trabajamos cada proyecto como una pieza única, alejándonos de soluciones genéricas o fórmulas repetidas. Dibujamos mucho a mano, hacemos pruebas, estudiamos la luz, las texturas y el comportamiento de los materiales. Nos interesa entender profundamente cómo vive cada persona, cuáles son sus rituales cotidianos y qué emociones debe provocar el espacio.
Ser artesanos de la arquitectura significa cuidar tanto la idea como el último encuentro entre dos materiales. Porque creemos que la belleza aparece precisamente ahí, en lo aparentemente pequeño.
- ¿Qué diferencia un proyecto de Phantelier de otros proyectos de arquitectura?
Probablemente la manera en la que acompañamos el proceso. No concebimos el proyecto como una imposición estética, sino como un diálogo muy íntimo entre el espacio y quien lo habita.
Cada proyecto nace de una búsqueda emocional y sensorial. Nos interesa descubrir qué necesita realmente el cliente, incluso aquello que todavía no sabe expresar. A partir de ahí construimos espacios profundamente personalizados, donde arquitectura, interiorismo y diseño se funden en un lenguaje coherente.
También existe una obsesión muy fuerte por la materialidad. En nuestros proyectos los materiales no son revestimientos decorativos: tienen memoria, temperatura, peso, textura y una capacidad narrativa propia.
- ¿Cómo es el proceso desde la primera idea del cliente hasta la entrega de la obra?
El proceso comienza escuchando. Antes de hablar de metros cuadrados o estilos, intentamos comprender cómo vive la persona, qué recuerdos habitan en ella, qué necesita sentir en su casa o en su espacio de trabajo.
Después iniciamos una fase muy conceptual y artesanal: dibujos, referencias, maquetas, pruebas materiales, conversaciones. Nos gusta que el cliente forme parte del viaje creativo y entienda cómo la idea va tomando cuerpo.
A medida que el proyecto avanza, traducimos toda esa sensibilidad a una solución técnica rigurosa y ejecutable. Durante la obra mantenemos una presencia muy cercana, supervisando materiales, detalles y proporciones para garantizar que la esencia inicial no se pierda en el proceso constructivo.
La entrega no es un final; es el momento en el que el espacio empieza a pertenecer verdaderamente a quien lo habita.
- ¿Qué papel juega la personalización en vuestros proyectos de interiorismo y arquitectura?
Es absolutamente esencial. No creemos en espacios estandarizados ni en soluciones universales. Cada persona tiene una manera distinta de habitar el mundo, y la arquitectura debería responder a eso.
La personalización no consiste únicamente en elegir acabados o colores; consiste en traducir una identidad, una sensibilidad y una forma de vivir en un espacio físico. Por eso muchos de nuestros proyectos incluyen piezas diseñadas específicamente para el lugar arquitectura site-specific : espacios, mobiliario, luminarias, cerramientos o elementos constructivos hechos a medida.
- ¿Qué tipo de clientes suelen confiar en vosotros y qué buscan cuando llegan al estudio?
Normalmente llegan personas muy sensibles al diseño, a la cultura y a la belleza de los materiales auténticos. Son clientes que valoran el proceso creativo y entienden la arquitectura como algo somático y emocional además de funcional.
Muchos buscan algo difícil de encontrar hoy, espacios auténticos, alejados de lo prefabricado y de las tendencias rápidas. Les interesa sentirse acompañados, participar del proceso y construir algo profundamente personal y duradero. Un espacio propio.
- ¿Cuál ha sido el proyecto más desafiante que habéis realizado y por qué?
Los proyectos más desafiantes suelen ser aquellos donde existe una gran carga emocional o patrimonial. Especialmente rehabilitaciones de espacios antiguos donde debemos encontrar un equilibrio delicado entre memoria y contemporaneidad.
Nos interesa mucho intervenir sin borrar la huella del tiempo, del lugar, de las personas.
- ¿Cómo integráis sostenibilidad y eficiencia energética en vuestros diseños?
Para nosotros la sostenibilidad empieza mucho antes de la tecnología. Empieza en la decisión de proyectar espacios duraderos, honestos y bien pensados.
Trabajamos con estrategias pasivas de iluminación y ventilación, estudiamos cuidadosamente la orientación y priorizamos materiales naturales, nobles y de proximidad siempre que es posible. También intentamos reducir elementos superfluos y apostar por soluciones atemporales que envejezcan bien.
Creemos que un espacio verdaderamente sostenible es aquel que las personas desean conservar durante muchos años.
- ¿Qué importancia tiene la relación entre arquitectura, interiorismo y paisajismo en vuestro trabajo?
No entendemos estas disciplinas como compartimentos separados. Para nosotros forman parte de una misma experiencia espacial.
La arquitectura construye el refugio, el interiorismo le da escala humana y el paisajismo conecta el espacio con el tiempo, la luz y las estaciones. Nos interesa mucho esa continuidad cuando naturaleza y arquitectura se encuentran.
- ¿Cómo gestionáis el equilibrio entre creatividad, funcionalidad y presupuesto del cliente?
La creatividad no debería estar reñida con la funcionalidad ni con el presupuesto. De hecho, muchas veces las mejores soluciones aparecen precisamente dentro de ciertas limitaciones.
Intentamos ser muy honestos desde el inicio y priorizar aquello que realmente aporta valor al proyecto. Nuestro objetivo es que cada decisión tenga sentido tanto estética como funcional y económicamente.
- ¿Qué tendencias creéis que marcarán la arquitectura residencial en los próximos años?
Creemos que habrá una vuelta hacia espacios más humanos, más silenciosos y más honestos materialmente. Después de años de sobreexposición visual y estandarización, percibimos una necesidad creciente de refugio, autenticidad y conexión emocional con el hogar, una arquitectura de fenomenologías domésticas.
También veremos una mayor integración entre artesanía, sostenibilidad y tecnología discreta. La casa dejará de entenderse como un escaparate para convertirse nuevamente en un lugar de bienestar real.
- ¿Con qué tipo de proyectos os sentís más cómodos?
Con proyectos donde existe una búsqueda auténtica y una voluntad de construir algo propio. Nos sentimos cómodos en todas las escalas de la arquitectura.
- ¿Cómo surge dentro del estudio la necesidad de diseñar y fabricar elementos propios, y qué valor aporta al conjunto del proyecto arquitectónico?
Surge de manera natural. Muchas veces sentimos que el proyecto necesita piezas específicas para mantener coherencia espacial y narrativa. Diseñar un mobiliario o un cerramiento propio nos permite controlar proporciones, materiales, tactilidad y relación con la arquitectura.
No entendemos estos elementos como objetos aislados, sino como una prolongación del propio espacio.
- Cuando desarrolláis piezas de diseño, ¿dónde situáis el límite entre arquitectura, interiorismo y diseño industrial?
Nos interesa precisamente habitar esa frontera difusa. Creemos que todas esas disciplinas dialogan constantemente entre sí.
Una manilla puede contener una idea arquitectónica, y un espacio puede construirse desde la lógica de un objeto. Lo importante no es tanto la categoría disciplinar como la coherencia de la experiencia final.
- ¿Cómo equilibráis diseño, trabajo artesanal y selección de materiales para garantizar piezas de alta calidad?
Dedicando mucho tiempo al proceso previo. Probamos materiales, analizamos envejecimiento, trabajamos con artesanos y entendemos las limitaciones reales de fabricación.
La calidad no aparece únicamente en el resultado visual; aparece en cómo se siente una pieza al tocarla, en cómo envejece y en cómo dialoga con la luz y el uso cotidiano.
- ¿Cómo creéis que está evolucionando la arquitectura residencial contemporánea en la actualidad?
Hacia una arquitectura más emocional y consciente. Hoy existe una necesidad creciente de bienestar, flexibilidad y conexión con la naturaleza. Las personas buscan casas y espacios que les representen y les cuiden, no únicamente espacios visualmente atractivos.
- ¿Qué papel debería tener hoy la arquitectura en la mejora de la calidad de vida?
La arquitectura tiene la capacidad de influir profundamente en cómo sentimos, descansamos y nos relacionamos. Un espacio puede generar calma o ansiedad, intimidad o desconexión.
Creemos que la arquitectura debería volver a centrarse en el ser humano y en la experiencia sensible de habitar.
- ¿Qué principios consideráis esenciales para que un proyecto sea atemporal?
La honestidad material, las proporciones equilibradas del espacio, la luz natural y la coherencia conceptual. Los espacios atemporales no persiguen tendencias, responden a necesidades humanas profundas y utilizan materiales capaces de envejecer con dignidad.
- ¿Hay algún proyecto del que os sintáis especialmente orgullosos?
Más que un proyecto concreto, nos sentimos orgullosos de aquellos trabajos donde el cliente nos dice que el espacio ha cambiado su manera de vivir. Ahí entendemos que la arquitectura ha trascendido lo físico para convertirse en experiencia.
Imágenes: cortesía de Phantelier







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