
CASA DE VERANO EN PANOŠÍ ÚJEZD:
Ubicada en Panoší Újezd, un pequeño pueblo de la República Checa, esta antigua pocilga en ruinas renació como una casa de verano de hormigón y acero de la mano de la arquitecta Lenka Milerová. El proyecto, encargado por la propietaria a la arquitecta, partió de una premisa tan sencilla como determinante: conservar lo que ya existía. La intervención, diseñada desde una sensibilidad cruda, austera, industrial y rústica, acabó prolongándose durante casi tres años y transformando por completo un pequeño fragmento de la propiedad familiar.
La clienta era propietaria de una gran casa en el pueblo que, con el tiempo, había dejado de responder a sus necesidades. Así que decidió conservar solo la antigua pocilga y una pequeña parcela de jardín para convertirlas en su futura casa de verano, aunque el edificio se encontraba entonces en un estado de conservación muy deficiente. Para la reforma contactó con Lena Milerová que también es originaria de la comarca donde se encuentra la vivienda.
El hormigón y el acero como materiales protagonistas
El encargo inicial fue diseñar un gran ventanal para la habitación, pero pronto acordaron abordar la reforma desde una estética cruda, industrial y rústica, con el hormigón y el acero como materiales protagonistas. La relación de la dueña con el lugar también determinó el punto de partida: no quería reconstruir la casa desde cero, sino conservar su esencia y trabajar a partir de lo que ya existía. Por eso, se reformó prácticamente piedra a piedra.
El proyecto pronto dejó de consistir en la incorporación de una única ventana. Se añadieron varias más y, a medida que avanzaban los trabajos, también aumentaron el alcance y la escala de las modificaciones. En el lado opuesto se excavó un baño y, durante la construcción, siempre hubo un albañil trabajando en la obra. La clienta lo seleccionó cuidadosamente y demostró ser sorprendentemente hábil. Se lograron moldear y fundir todos los elementos de hormigón atípicos diseñados específicamente para el proyecto, con una precisión notable dadas las circunstancias.
Utilizar técnicas de construcción básicas
El enfoque arquitectónico se centró en dejar a la vista los materiales estructurales y recurrir a las técnicas de construcción más básicas. El hormigón se convirtió en el medio para resolver los detalles. Los muros de piedra se limpiaron, mientras que los de ladrillo se trataron con cemento proyectado. La intervención que transformó de forma más drástica el espacio fue la creación de nuevos huecos para las ventanas, rematados con jambas monolíticas de hormigón. Esta solución se integra con un banco de hormigón que recorre el perímetro de la habitación principal -y única-. La pieza funciona como escalón, espacio de almacenamiento para la leña, sofá y bañera. Las propias ventanas están realizadas con perfiles de acero sin puente térmico.
La singularidad del proyecto radicaba también en su propia tipología: una casa de verano. Desde el punto de vista técnico, el objetivo fue resolver al menos las cuestiones esenciales, como atemperar el espacio durante el invierno y ventilar el suelo. El resto de las intervenciones quedaba exento de los requisitos estándar de rendimiento térmico. «Sin puentes térmicos, libertad absoluta», apunta la arquitecta.
Casi tres años de trabajo
Dada la magnitud de las modificaciones, la construcción se prolongó sorprendentemente en el tiempo. Durante esos casi tres años, la clienta y la autora del proyecto descubrieron que compartían una misma visión sobre la manera de trabajar con el hormigón y la clienta acabó terminando la cocina exterior. Incluso el padre de Lenka Milarová acabó involucrándose en el proyecto y soldó los soportes para la instalación de la puerta principal.
Por otra parte, la sencillez de los medios empleados reforzó el carácter directo de la intervención. Para la construcción solo fueron necesarios varillas de refuerzo, sacos de hormigón, piedra y madera para el encofrado. La arquitecta realizó únicamente algunos bocetos durante el proceso, pero visitó la obra innumerables veces. La cercanía del lugar a la casa de sus padres facilitó esas visitas regulares y permitió seguir de cerca una transformación que, según cuenta, sus propios padres no tenían ni idea de cómo estaba tomando forma con todo aquel hormigón.
Lejos de una arquitectura ostentosa
El resultado está lejos de cualquier arquitectura ostentosa. Al contrario: la crudeza, la imperfección y la sencillez de la intervención conectan con la atmósfera del lugar y ponen en valor aquello que ya estaba allí desde el principio. Por eso Lenka Milerová celebró que la clienta decidiera desde el comienzo renovar la casa existente: habría sido muy difícil crear una atmósfera acogedora similar partiendo de un edificio completamente nuevo.
LAS IMÁGENES DE RADEK ŠRETTR ÚLEHLA:













FICHA TÉCNICA:
Proyecto: Casa de verano en Panoší Újezd.
- Ubicación: Panoší Újezd (República Checa).
- Superficie construida: 32 m².
- Superficie útil: 22 m².
- Superficie parcela: 265 m².
- Completado: 2024.
- Autora: Lenka Milerová architektka.
Ventanas:
- Ventanas y perfiles sin rotura de puente térmico: Jansen.
- Proveedor de ventanas: Kaltmeyer.
Materiales:
- Piedra: en los muros.
- Acero: en las ventanas.
- Hormigón: en las jambas de las ventanas.
- Solera: de cemento en el pavimento.
Fotografías: Radek Šrettr Úlehla.
PLANIMETRÍA:

AXONOMETRÍA:


SOBRE LENKA MILEROVÁ:
Lenka Milerová estudió Arquitectura y Urbanismo en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Técnica Checa de Praga (ČVUT) y, posteriormente, continuó su formación en la Escuela de Arquitectura de Emil Přikryl, en la Academia de Bellas Artes de Praga (AVU). Ya durante sus estudios comenzó a trabajar en sus propios proyectos, por lo que, tras graduarse, fundar su propio estudio en 2018 fue un paso natural.
A la arquitecta, le interesa especialmente trabajar en proyectos de menor escala y en renovaciones, en los que busca aportar siempre una perspectiva única al contexto existente. Además, su participación en diversos concursos de arquitectura le ha permitido trabajar también en proyectos de mayor envergadura, algunos de los cuales desarrolla actualmente. En su opinión, todo proyecto debe partir de un concepto espacial claro, plasmado con precisión en los planos. Para dar forma al espacio y definir el carácter del edificio, utiliza los elementos estructurales en su materialidad pura.
Además de dirigir su propio estudio de arquitectura, Lenka Milerová es profesora asistente en la Escuela de Arquitectura de la AVU, dirigida por Miroslav Šik.
Fuente: LINKA





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