
VILLA MONTEVILLE:
Durante casi una década, Villa Monteville había sido vendida, modificada y ampliada repetidamente con nuevos volúmenes, lo que provocó que se hubiera convertido en una estructura fragmentada con soluciones heterogéneas, fachadas inacabadas y una coherencia interna perdida. Llegado el momento de una nueva reforma, realizada por el arquitecto Boris Denisyuk (Buro5), el objetivo no consistió solo en restaurar su integridad visual, sino en revitalizar arquitectónicamente la casa: devolverle el orden, la claridad y su significado espacial.
Paralelamente, este trabajo de renovación se convirtió en un punto de inflexión en la trayectoria del estudio ruso ya que fue el primero de sus proyectos en el que la arquitectura y el diseño de interiores se concibieron “como un sistema único”, regido por una lógica común de espacio, luz y proporción. Esto requirió de un enfoque especialmente preciso y reflexivo: el elegante edificio no se creó desde cero, sino que fue reinterpretado cuidadosamente para revelar todo el potencial latente.
Un diseño ligado a las ideas de Le Corbusier
Explica Boris Denisyuk que “la metodología de diseño siguió un principio estrechamente ligado a las ideas de Le Corbusier, para quien la arquitectura surgía del espacio interior”. En consecuencia con esta metodología, la formación de los volúmenes comenzó desde el interior —a través de los recorridos, las relaciones funcionales y el tratamiento de la luz— y solo después encontró su expresión en la forma exterior. “Este enfoque permitió alcanzar un nivel de unidad poco habitual en una vivienda privada, donde interior y arquitectura existen como partes interdependientes de un mismo organismo”, añade.
En el desarrollo del proyecto, la luz se convirtió en la herramienta clave para configurar el espacio. Durante el día, la luz natural penetra prácticamente en toda la casa, creando un sistema estratificado de reflejos y transiciones. Por la noche, una iluminación artificial cálida y tenue inunda los interiores y se proyecta hacia el exterior a través de grandes ventanales, transformando el edificio en un volumen luminoso. “La interacción entre luz y sombra sigue un estricto sistema proporcional, desarrollado de manera intuitiva, pero con una precisión casi matemática”, apunta el arquitecto.
Un patio de luz interior, auténtica columna vertebral de la casa
Sin embargo, la intervención más significativa tuvo lugar en el corazón de la vivienda y fue la eliminación de un ascensor que conectaba solo una parte del edificio. Más que una simple operación de redistribución, la apertura de este núcleo permite ahora que la luz natural descienda desde las cotas superiores y alcance progresivamente los espacios inferiores. El resultado es un patio de luz interior que actúa como auténtica columna vertebral de la casa, articulando recorridos, perspectivas y atmósferas.
Esta manioba recupera así una idea esencial de la arquitectura moderna y de los espacios de carácter sacro: convertir la luz en materia arquitectónica. El vacío deja de ser residual para convertirse en protagonista, aportando profundidad, ritmo y una inesperada sensación de amplitud.
La arquitectura de la casa establece un diálogo con el modernismo de los años 60, incluida la tradición latinoamericana, donde los volúmenes se articulan como bloques y el espacio responde a una lógica interna. Exterior e interior se desarrollan en paralelo para garantizar una coherencia absoluta: las decisiones arquitectónicas encuentran continuidad en el interior, mientras las estrategias interiores intervienen activamente en la configuración de la fachada.
Estructura funcional clara
La casa se organiza verticalmente a partir de una estructura funcional clara. En el sótano se sitúa la zona de spa, con piscina y sauna, concebida como una gruta de superficies oscuras, piedra y agua turquesa. La escasa presencia de luz natural se convierte aquí en un recurso espacial: concentrada y reflejada sobre el agua, contribuye a intensificar la sensación de privacidad y la presencia física del espacio.
La planta baja reúne el vestíbulo, una sala de estar de doble altura con chimenea, una cocina-comedor, un estudio que también puede funcionar como dormitorio de invitados y una sala destinada a las actividades infantiles. Es en esta parte de la casa donde la idea de un espacio abierto y fluido se hace especialmente evidente, con las distintas funciones integradas de manera armoniosa.
Recordando las históricas villas italianas
La primera planta está destinada a los dormitorios, cada uno con su propio baño y vestidor. «Entre los niveles se conservó un altillo intermedio, un recurso poco habitual en las viviendas privadas contemporáneas, que remite a la arquitectura palladiana y a las villas históricas italianas», detalla el autor de la reforma. «Su presencia aporta mayor profundidad y complejidad a la organización espacial».
Por último, la segunda planta reúne distintas funciones: estudio, mini cocina, bar, zona de fitness y acceso a las terrazas. Es también en este nivel donde se hace especialmente evidente el papel de la luz vertical, que conecta visual y espacialmente las diferentes partes de la casa.
Estética sobria y minimalista orientada a las personas
El interior de Villa Monteville mantiene una estética sobria y minimalista, pero profundamente orientada a las personas. Las paredes blancas actúan como un fondo neutro para la vida cotidiana, mientras que las proporciones, la luz y los materiales establecen una estrecha relación con la escala humana. Una casa que durante un tiempo existió en un estado de inacabado y fragmentación recupera ahora su integridad y vitalidad, donde la luz vuelve a brillar.
LAS IMÁGENES DE SERGEY KRASYUK (INTERIORES) Y DANIEL ANNENKOV (EXTERIORES):




























FICHA TÉCNICA:
Proyecto: Monteville.
- Superficie: 1.000 m².
- Completado: 2025.
- Autor: Buro5.
- Arquitecto: Boris Denisyuk.
Planta baja:
– Salón:
- Chaise longue: Roller (Desalto).
- Sofá: a medida.
- Mesa de centro: Hexagon (Desalto).
- Lámparas de pie: Sampei (Davide Groppi).
- Luminarias lineales: Infinito (Davide Groppi).
- Lámpara de sobremesa: Mayfair (Vibia).
- Alfombra: Campiture (Amini).
– Comedor:
- Mesa de comedor: a medida.
- Sillas: 36°–139° Nikko (Archipélago).
- Lámpara de suspensión: Lámina (Santa & Cole).
– Cocina:
- Mobiliario de cocina: a medida (Uclad).
- Elementos de carpintería: a medida (Uclad).
- Sillas: 36°–139° Nikko (Archipélago).
– Escalera:
- Reloj de pared: Péndulo (Nomon).
Primera planta:
– Dormitorio principal:
- Cama: a medida.
- Consola: a medida.
- Butaca: Strong Special (Desalto).
- Mesa auxiliar: Sorrento (Giobagnara).
- Lámpara de pie: Sampei (Davide Groppi).
- Alfombra: de Amini.
- Lámpara de suspensión: de Flos.
– Baños:
- Espejo: Argo (Cielo).
- Grifería: DOT316 (Ritmonio).
Tercera planta:
– Estudio:
- Escritorio: a medida.
- Sistema de almacenaje: a medida.
- Lámpara de sobremesa: Tizio (Artemide).
- Luminarias empotradas de techo: de Aledo.
- Alfombra: One of a Kind (Amini).
Sótano:
– Spa:
- Chaise longue: Clip (Desalto).
- Lámpara de pie: Hashi (Davide Groppi).
Fotografías: Sergey Krasyuk (interiores) y Daniel Annenkov (exteriores). Contactos: krasyuk.sergey@gmail.com y @daniel_annenkov.
PLANIMETRÍA:








AXONOMETRÍA:
SOBRE BURO5:
Buro5 es un estudio con sede en Toronto (Canadá) que desarrolla proyectos de arquitectura e interiorismo como un entorno unificado, entendiendo el espacio como una forma de pensar y experimentar. Cada proyecto se concibe como una experiencia en la que la forma y la geometría construyen la narrativa, mientras que la función y el movimiento definen el escenario. La luz, el color y los materiales intervienen en la percepción del espacio.
El proceso de diseño parte de una aproximación contextual que analiza el programa, los requisitos y las limitaciones, junto con el lugar y sus características espaciales. La investigación e integración de escenarios de vida, experiencia espacial, percepción visual y respuesta emocional de todos los participantes —arquitecto, cliente y futuro usuario— constituyen una parte esencial del proceso.
La implementación se desarrolla como un proceso personal y autoral, basado en una interacción cuidadosa con todos los participantes y con el propio lugar.
Dirigido por el arquitecto Boris Denisyuk, el estudio cuenta con más de diez años de experiencia profesional en diseño. Boris es arquitecto de tercera generación. Los miembros de generaciones anteriores de su familia participaron en el diseño de instalaciones industriales y barrios residenciales durante las décadas de 1960 y 1970, bajo la influencia del modernismo y el brutalismo, lo que despertó un interés duradero por este lenguaje arquitectónico. La práctica arquitectónica de sus padres estuvo vinculada al diseño residencial y al cine, incluida la creación de escenografías, una experiencia que influyó en su enfoque de diseño basado en escenarios.
Contacto: info@burofive.com
Fuente: Buro5



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