
LA CASA DE AKIKO:
Ante el inicio de una nueva etapa viviendo sola, una mujer jubilada decidió dejar atrás su gran casa unifamiliar en las afueras de Tokio (Japón), demasiado amplia y poco práctica para una vida cotidiana que dependía del coche, y trasladarse a un apartamento próximo a la estación, donde también podría disfrutar de más tiempo junto a sus nietos. YSLA Architects, el despacho fundado por Takeshi Yamamura y Natalia Sanz Laviña, fue el encargado de reformar la nueva vivienda para adaptarla a la forma de vida de su clienta, transformando una distribución convencional, pensada para una familia de cuatro personas, en un espacio abierto, luminoso y flexible, pensado para disfrutar de la vida cotidiana y compartirla con familiares y amigos.
Un nuevo comienzo
Una revista japonesa fue la que llevó a la dueña del piso a descubrir el despacho de arquitectura hispano-japonés y encargarle el diseño de la casa que acompañaría su nuevo proyecto de vida. «La clienta contactó con nosotros después de ver en la revista japonesa Modern Living, en una edición dedicada a apartamentos de alta gama, otro proyecto nuestro: Masako House, que planteaba una reforma de características similares», comenta Natalia Sanz.
La vivienda original pertenecía al tipo 2LDK —dos habitaciones y una zona de salón-comedor-cocina— con un cuarto de almacenaje. Esta distribución convencional dificultaba disponer tanto de una cocina en la que la clienta pudiera disfrutar plenamente de su afición por la cocina como de una sala de estar amplia y abierta donde recibir a familiares y amigos. A ello se sumaban unos acabados propios de las reformas realizadas en Japón antes de poner una vivienda a la venta, en los que predominan los materiales sintéticos. «Los acabados eran los habituales en Japón cuando se realiza una reforma antes de poner un piso a la venta: suelos vinílicos de imitación madera, puertas revestidas con láminas plásticas también de imitación madera, papel de pared vinílico, cortinas de poliéster y, en general, un amplio uso de materiales sintéticos», explica la cofundadora de YSLA Architects.
Un espacio abierto y flexible
La intervención se concentró en 63 de los 70 m² del apartamento, manteniendo sin cambios la zona del baño, de reciente construcción, ya que resultaba práctica y cumplía con los estándares japoneses. En el resto de la vivienda, se eliminaron los tabiques interiores y se prescindió del pasillo para crear un espacio abierto y continuo, articulado en torno al estar. El dormitorio fue diseñado con un cuidado interiorismo de inspiración hotelera y, mediante la incorporación de grandes puertas correderas, se consiguió crear una sensación de continuidad con el salón. De esta manera, cuando la clienta está sola, puede mantener las puertas abiertas y disfrutar de toda la vivienda como un espacio amplio y diáfano; mientras que cuando recibe invitados, puede cerrarlas para preservar su privacidad. Además, se incorporó un rincón destinado a disfrutar de su afición por el piano. Aunque todo el espacio está conectado, se aprovechó la variación en la altura del techo para crear diferentes ambientes y rincones dentro de un mismo conjunto.
Una mejor ubicación para la cocina
Uno de los retos del proyecto fue resituar la cocina, una de las piezas protagonistas. La nueva distribución la sitúa junto a la ventana, en la zona con mejor luz natural, y la articula mediante una isla orientada hacia el salón y un gran mueble de almacenamiento que ocupa toda una pared, creando un lugar pensado para disfrutar plenamente. «Cambiar la posición de la cocina no siempre es fácil», explican desde YSLA Architects. «Sin embargo, teníamos claro que la ubicación anterior no era adecuada para ella. A la clienta le gusta mucho cocinar y queríamos que la cocina estuviera cerca de la ventana y de la zona con mejor luz natural. Nuestro constructor hizo un gran trabajo para hacerlo posible».
Materiales y paleta cromática
La elección de los materiales y de la paleta cromática estuvo estrechamente ligada a la personalidad y al estilo de vida de la clienta. Muy ordenada y cuidadosa de su casa, buscaba una especie de nuevo comienzo: una vivienda sencilla y funcional, que no le supusiera una carga y que contara con un sistema de almacenaje eficiente. «La paleta cromática fue surgiendo de manera natural a medida que la fuimos conociendo mejor y entendimos el estilo de vida que iba a llevar», explica la arquitecta. Así, por ejemplo, se optó por una moqueta de tono muy claro para el salón, una elección que el estudio no suele recomendar, pero que en este caso resultaba adecuada tanto por las características del espacio y su uso como por el cuidado y mantenimiento que la clienta dedica a su hogar.
Otro de los temas complejos de la reforma fue la climatización. El apartamento contaba originalmente con equipos de aire acondicionado tipo split, pero el proyecto planteó sustituirlos por un sistema integrado en el techo, situado justo encima de la cocina. Esta solución debía ejecutarse sin comprometer la altura del salón, precisamente en el punto donde se concentraba una mayor cantidad de instalaciones.
Mobiliario a medida
Todo el mobiliario integrado de la vivienda fue diseñado a medida para responder a las necesidades concretas de la clienta. El resto de las piezas se seleccionó cuidadosamente, combinando diseño y funcionalidad. Entre ellas destaca la butaca reclinable Harbor Laidback, de B&B Italia y diseñada por Naoto Fukasawa, junto a las sillas y la mesa de Maruni, y la mesa de centro de HAY. Las lámparas colgantes y la lámpara de sobremesa, por su parte, pertenecen a Louis Poulsen y llevan la firma de Poul Henningsen.
Precisamente, encontrar la butaca reclinable adecuada fue una de las búsquedas más complicadas. La clienta es de baja estatura y, en general, este tipo de asientos suelen ser muy grandes, mientras que sus mecanismos de reclinación pueden requerir bastante fuerza para accionarlos. El equipo de diseño probó prácticamente todos los modelos de distintas marcas hasta dar con la butaca de B&B Italia, que, como explican desde YSLA, «es una maravilla en todos los aspectos».
Una vivienda para disfrutar
En definitiva, el resultado del proyecto ha servido para dar forma al deseo de la clienta de acoger cálidamente a familiares y amigos y, al mismo tiempo, disfrutar de momentos irrepetibles junto a sus seres queridos. La vivienda se convierte así en un espacio adaptado no solo a una nueva etapa vital, sino también a una manera muy concreta de entender y disfrutar del hogar.
En YSLA, entienden que «un hogar confortable no se define únicamente por el número de metros cuadrados, sino por la manera en que las personas que lo habitan desean vivir y disfrutar de su tiempo». Por ello y bajo el concepto «Más amplitud, más confort. Feel wider, feel better», diseñan viviendas que, como esta, son capaces de «extraer el máximo confort incluso de espacios limitados.»
LAS IMÁGENES DE KEISHIN HORIKOSHI:









FICHA TÉCNICA:
Proyecto: La casa de Akiko.
- Ubicación: Tokio (Japón).
- Superficie: 70 m².
- Completado: junio 2024.
- Autor: YSLA Architects.
- Equipo de diseño: Takeshi Yamamura y Natalia Sanz Laviña.
- Construcción:Washin.
Mobiliario:
- Butaca reclinable: Harbor Laidback, diseñada por Naoto Fukasawa (B&B Italia).
- Sillas y mesa: de Maruni.
- Mesa de centro: de HAY.
Iluminación: Daisuki Lighting.
Fotografías: Keishin Horikoshi.
PLANIMETRÍA:


SOBRE YSLA ARCHITECTS:
YamamuraSanzLaviñaArchitects (YSLA) es un estudio de arquitectura y diseño con sede en Omotesando, Tokio (Japón). Fue fundada, en 2016, por la arquitecta española Natalia Sanz Laviña y el arquitecto japonés Takeshi Yamamura tras años de experiencia en París, Tokio y Barcelona, tanto en el ámbito práctico como académico. Antes de abrir el estudio, Natalia Sanz trabajó, durante diez años, en Kengo Kuma and Associates, y Takeshi Yamamura trabajó para Dominiqe Perrault y, actualmente, es profesor asociado en la Universidad Politécnica de Tokio.
Fuente: YSLA Architects



Leave A Reply