MASÍA RECUPERADA:
A través de una sensible reforma, Carmen Basso (O2 Basso Arquitectos) y María de Ros Arquitecta devolvieron a esta masía, ubicada en el Delta de l’Ebre, en Tarragona (España), su carácter original, el cual no se había borrado del todo a pesar de las diferentes intervenciones a las que había sido sometida. Pequeñas actualizaciones habían hecho que la edificación fuera acumulando materiales ajenos al lugar como el aluminio, el gres y el gotelé; todo ello sobre una estructura de piedra, madera y hierro. En esencia, el encargo que recibieron las arquitectas fue «el de escuchar lo que el edificio todavía tenía que decir».
Una distribución más funcional
Las autoras de la reforma se encontraron con una vivienda obsoleta e ilógica a nivel de distribución. La planta baja presentaba un programa funcional compartimentado: sala y cocina sin diálogo entre sí ni con el exterior, un almacén, dos habitaciones y un baño. La planta superior, con cuatro dormitorios y dos baños, carecía de cualquier elemento espacial de interés. Además, la escalera que las conectaba era angosta y oscura.
La intervención reorganizó la planta baja absorbiendo el almacén para convertirlo en cocina, liberando la sala de ornamentos superfluos hasta reducirla a lo esencial, y trazando una nueva escalera con mayor presencia, que conecta también con una bodega en el sótano. En el primer piso, la redistribución redujo el número de los dormitorios a tres, a los que se suman dos baños y una sala de juegos con terraza.
Una nueva estufa divide la sala en dos ambientes bien articulados
Uno de los retos que se plantearon fue encajar en el estar una estufa capaz de calentar tanto la planta baja como las estancias de la planta primera. Su ubicación no fue tarea fácil, pero, una vez resuelta, terminó por articular un espacio que, por sus dimensiones, corría el riesgo de quedar desordenado. Con la nueva estufa, la sala quedó dividida en dos ambientes: uno alrededor de ella, pensado para sofás, y otro abierto al patio de la cocina, con sofás de obra. Una zona de comedor, conectada a la cocina mediante un pasaplatos, completa este espacio.
Viejas y nuevas vigas de madera
Al arrancar las obras de demolición, se descubrió que varias vigas estaban afectadas por termitas, lo que obligó a tratarlas y, en ciertos puntos, a reemplazarlas por completo. En la primera planta se instalaron vigas laminadas que se dejaron vistas, aportando un carácter estructural al espacio. Además, se aprovechó la intervención para dotar a la vivienda de un aislamiento térmico del que carecía originalmente.
Un patio interior imprevisto que transformó la cocina
Fue también durante este proceso cuando, al retirar las vigas de una estancia contigua al almacén, apareció un patio interior que no estaba previsto en el proyecto. Un espacio del que María de Ros y Carmen Basso se enamoraron nada más verlo y con el que dotaron a la cocina de un valor espacial completamente inesperado: luz, profundidad y una relación nueva con el exterior.
Este hallazgo, lejos de desestabilizar el proyecto, lo enriqueció. La cocina se abre ahora al patio interior y al jardín mediante dos grandes balconeras, a la sala mediante un pasaplatos y a la zona de piscina a través de una pequeña ventana. A toda esta entrada de luz se suma un lucernario longitudinal preexistente, transformando la estancia en el verdadero corazón de la casa.
La búsqueda del suelo idóneo
El suelo se seleccionó tras un tiempo de búsqueda. El cliente descartó la toba, que era la primera opción. Al explorar las canteras de la zona, se descubrió en Ulldecona una piedra idéntica a la de la terraza exterior, cuyo formato y textura se modificaron para el interior. De esta manera, el resultado es un suelo que parece haber estado siempre allí, ya que, en cierto modo, lo estaba.
Los cabezales de obra de los dormitorios y los baños comparten esa misma piedra, combinándose con picas exentas de Catalano, griferías Fantini y el mismo revoco de las paredes. Sin más que cortinas, los armarios empotrados carecen de puertas. La intención es siempre idéntica: incorporar los mínimos elementos necesarios.
Una estricta coherencia material
Una coherencia material de principio a fin define la intervención. La puerta de acceso y las ventanas al patio interior son de hierro pintado, mientras que las ventanas de la fachada, de madera con porticón interior, ofrecen una solución más práctica que las contraventanas exteriores ante los vientos propios de la zona. Por otra parte, muretes de obra, frentes de cajones en madera pintada y una encimera de mármol blanco conforman la cocina, siguiendo la lógica de las casas de campo tradicionales. El espacio de la sala y la cocina termina de articularse mediante ventiladores de Boffi.
La masía recupera su propia lógica
La escalera se diseñó con el detalle y la proporción justos, logrando que parezca haber formado parte de la preexistencia desde siempre. En el exterior, la pérgola, que originalmente era plana, adoptó un sugerente perfil curvo que aligera su presencia visual sin renunciar a sus materiales de origen.
El resultado de toda la intervención es una masía que, sencillamente, ha recuperado su propia lógica: una arquitectura donde los espacios respiran, los materiales pertenecen de forma orgánica al lugar y el diseño, en su máxima expresión, alcanza el mérito de volverse invisible.
LAS IMÁGENES DE DANIEL LOEWE:






















FICHA TÉCNICA:
- Proyecto: Reforma de una masía.
- Ubicación: Delta de l’Ebre, Tarragona (España).
- Completado: 2026.
- Autores: Carmen Basso (O2 Basso Arquitectos) y María de Ros Arquitecta.
- Carpintería de madera: ventanas y porticones interiores.
- Carpintería de hierro: puerta de acceso y ventanas a patio interior.
- Suelo: piedra de cantera de Ulldecona.
- Griferías: Fantini.
- Sanitarios: Catalano.
- Ventiladores: Boffi.
- Fotografías: Daniel Loewe.
CROQUIS:





SOBRE 02 BASSO ARQUITECTOS:
O2 Basso Arquitectos es el estudio fundado por Carmen Basso, arquitecta barcelonesa formada en una trayectoria que combina la práctica local con experiencias en Dublín, Roma y Bruselas. Esa mirada internacional impregna un trabajo que abarca arquitectura, interiorismo, paisajismo y espacios expositivos, siempre desde una misma convicción: que el diálogo con el cliente y la atención al detalle son los dos pilares de cualquier proyecto bien resuelto. El estudio trabaja con un equipo multidisciplinar que aporta soluciones globales y concretas, adaptadas a las particularidades de cada encargo.
SOBRE MARÍA DE ROS ARQUITECTA:
María de Ros Padrós (Barcelona, 1974) es arquitecta por la Escuela Técnica Superior de Arquitectura del Vallés (ETSAV) y por la École Polytechnique Fédérale de Lausanne (Suiza). Obtenido el título se trasladó a Madrid donde colaboró en los estudios de arquitectura de Ignacio Mendaro Corsini y en el de Ruiz-Larrea Asociados. Nuevamente en Barcelona, colaboró con b720 arquitectos hasta que fundó su propio estudio en 2005, desde donde desarrolla proyectos de arquitectura, interiorismo, museografía y montajes efímeros.
Fuente: Boutique de Comunicación






Leave A Reply