APARTAMENTO PARA DOS:
La prioridad de los propietarios de este apartamento de 55 m² era crear un espacio ergonómico con dos habitaciones, un baño independiente y una cocina cómoda sin perder la sensación de amplitud. El interior debía ser luminoso y ventilado, a la vez que ofreciera privacidad, silencio y autonomía. Para cumplir estos requisitos, la diseñadora Kristina Ternovskaya (TOCHNO) transformó la vivienda original, que solo tenía un dormitorio, en una vivienda de dos habitaciones, con cocina independiente, un baño con ducha y un baño adicional. Como resultado, el proyecto aúna cualidades aparentemente opuestas: compacidad y libertad, sobriedad y confort, apertura y protección.
En estrecha colaboración con los clientes
El proyecto estuvo marcado por una estrecha colaboración entre diseñadora y propietarios. Cada decisión fue fruto de un proceso de intercambio, análisis y revisión conjunta, lo que permitió ajustar cada detalle tanto a las características del apartamento como a las necesidades de quienes lo habitan. Esta cercana relación dio lugar a un interior preciso y personal, construido desde la comprensión del espacio y del modo de vida de sus propietarios.
Este equilibrio se refleja en la concepción del interior, alejado de tendencias pasajeras y estereotipos decorativos. El proyecto no pretende imponer una imagen determinada, sino crear un fondo neutro y atemporal para la vida cotidiana, los objetos y los cambios que forman parte de cualquier espacio habitado. Cada decisión responde a una necesidad concreta y contribuye a construir un ambiente luminoso, flexible y silencioso, pensado para acompañar a sus habitantes en lugar de condicionar su forma de vivir.
Adaptarse a una geometría singular mediante soluciones a medida
La propia geometría del apartamento fue uno de los factores determinantes del diseño. Al tratarse de un espacio no ortogonal, con paredes exteriores que no forman ángulos rectos, la iluminación, el mobiliario y otros elementos fueron seleccionados o desarrollados específicamente para adaptarse a sus particularidades. El gran ventanal, revestido en madera contrachapada, se alinea con el plano de la pared y se integra en la arquitectura como parte de una forma continua y unificada. De este modo, el carácter del interior no surge de recursos decorativos añadidos, sino de la coherencia entre todas las decisiones que lo conforman.
Una relación equilibrada entre inversión, materiales y expresividad
Esta misma actitud se refleja en la forma de entender los recursos del proyecto. Uno de sus principios fundamentales fue establecer una relación equilibrada entre inversión y valor, diferenciando aquellos elementos en los que merecía la pena apostar por una solución singular de aquellos que podían resolverse con recursos más sencillos. Así, algunas piezas adquieren un carácter protagonista, como las puertas pivotantes de 2,50 m de altura, mientras que otros elementos se resuelven mediante materiales modestos pero cuidadosamente elegidos, como los acabados de techo a base de cal. El resultado es un equilibrio preciso entre coste y expresividad: solo lo necesario, solo lo suficiente.
La luz natural como elemento protagonista
La presencia de grandes ventanales en ambas habitaciones, una característica poco habitual dentro del complejo residencial donde se encuentra la vivienda, refuerza aún más la relación del interior con la luz natural. Estos elementos amplían visualmente el espacio y participan activamente en su percepción: la luz revela texturas, acentúa la profundidad, genera reflejos sobre las superficies y establece un diálogo constante con el vidrio y los espejos.
Materiales auténticos para un interior que envejece con el tiempo
La autenticidad de los materiales constituye otro de los pilares del proyecto. La madera conserva sus cualidades naturales mediante acabados que mantienen su textura y calidez, mientras que el metal negro en bruto recibió únicamente un tratamiento de cera que realza su carácter y permite desarrollar una pátina propia con el paso del tiempo. Los textiles siguen la misma filosofía, con una selección basada en materiales naturales que aportan tactilidad y profundidad al conjunto.
En la nueva vivienda, el pasillo actúa como eje central entre los espacios principales, funcionando tanto de forma independiente como en continuidad con las habitaciones contiguas. Desde aquí se accede a la entrada, el baño, la ducha, la cocina-estar y ambas habitaciones. Los frentes de los armarios con espejo amplían visualmente este espacio y mejoran la distribución de la luz.
Un techo que enfatiza la geometría del espacio
El techo del pasillo está realizado en madera contrachapada con juntas vistas. Esta estructura permite ocultar las instalaciones y, al mismo tiempo, es completamente desmontable, facilitando el acceso a los sistemas técnicos. Las juntas enfatizan la geometría del espacio y se alinean con la disposición del mobiliario y los elementos de almacenamiento. Este detalle refleja uno de los principios fundamentales del proyecto: integrar las soluciones técnicas dentro del propio lenguaje arquitectónico.
Dos puertas pivotantes, acabadas en el mismo tono que las paredes, adquieren un papel protagonista dentro del espacio. Desde el pasillo, se integran de forma casi imperceptible con el interior, prolongando la sensación de continuidad visual. Al abrirse, descubren un nicho concebido como una pequeña pieza escultórica, donde una obra antigua cobra presencia. La iluminación puntual aporta un efecto casi de galería: sereno, íntimo y preciso.
El baño y la ducha, un sistema organizado con flexibilidad
El baño y la zona de ducha conforman un sistema unitario, aunque organizado con flexibilidad. Sus dos accesos permiten resolver cómodamente distintas situaciones cotidianas, desde lavarse las manos al llegar a casa hasta realizar tareas domésticas o utilizar la ducha. Esta última está revestida con tadelakt, un estuco tradicional marroquí conocido por su resistencia a la humedad, al que se incorporó mica a petición del cliente para aportar a la superficie un sutil brillo. El espacio se completa con un lavabo doble realizado a medida en hormigón y una plataforma de madera enrasada con el nivel del pavimento principal. Un amplio espejo aumenta la percepción de amplitud, mientras que la mampara corredera de vidrio mantiene la continuidad del conjunto, unificando el espacio en lugar de dividirlo.
Una cocina compacta concebida para la vida cotidiana
La zona de cocina y estar sigue la lógica general del proyecto. Se trata de un espacio compacto pero funcional, concebido para dos personas. Las distintas funciones se organizan de manera eficiente: un frigorífico junto a un nicho de almacenamiento, un fregadero accesible desde ambos lados, una amplia superficie de trabajo y una zona de cocción compacta. La cocina no está planteada para una preparación intensiva de alimentos, sino como un lugar para elaborar comidas sencillas, disfrutar del café de la mañana, compartir cenas tranquilas y conversar. La ausencia de armarios superiores mantiene la claridad visual del conjunto.
Los frentes de la cocina están hechos en madera contrachapada, el mismo material empleado en el techo, generando una sensación de continuidad material y visual. Tras una ligera cortina se oculta una zona de descanso integrada en la cocina, creando un ambiente más íntimo dentro del espacio principal. No hay una mesa de comedor tradicional; en su lugar, una mesa de centro diseñada a medida y una superficie plegable asumen esta función.
Mobiliario a medida y objetos que construyen una identidad propia
Gran parte del mobiliario de este espacio ha sido diseñado a medida: una cómoda, mesas auxiliares y distintas soluciones de almacenamiento. La mesa de centro está tallada a partir de un bloque macizo de gabro. Sobre el alféizar de la ventana se sitúa una lámpara vintage diseñada por Ferdinand Porsche. Objetos procedentes de distintos contextos culturales y épocas conviven en armonía, mientras que los acabados actúan como un fondo neutro que permite que cada pieza destaque.
Por último, las dos habitaciones funcionan como espacios independientes para dos personas, reconociendo la importancia de la autonomía personal y los distintos ritmos de vida. Este planteamiento resume la esencia del proyecto: un interior construido desde la precisión, donde cada elemento encuentra su lugar y donde materiales, soluciones técnicas y objetos con historia conviven dentro de un sistema coherente. Más que un espacio definido por una imagen concreta, la vivienda se concibe como un fondo sereno y flexible, capaz de acompañar la vida cotidiana sin imponerse sobre ella.
LAS IMÁGENES DE NATALIA GORBUNOVA:


















FICHA TÉCNICA:
- Proyecto: Apartamento para dos.
- Ubicación: Rusia.
- Superficie: 55 m².
- Completado: 2025.
- Autor: TOCHNO Studio
- Diseñadora: Kristina Ternovskaya.
Iluminación:
- Lámpara de pie tubular: Stylos de Achille Castiglioni (Flos).
- Luminarias cúbicas: Lotek Classic de Benno Premsela.
- Lámpara de pie: Tolomeo Maxi de Michele De Lucchi y Giancarlo Fassina (Artemide).
Mobiliario:
- Banco: pieza antigua de la India.
- Silla vintage de los ’90: Piuma de Studio Kronos (Cattelan).
- Silla plegable vintage de los ’90: Sennik Niels Gammelgaard (IKEA).
- Mesa de piedra: diseño original del estudio.
- Butaca: pieza de la diseñadora.
Otros:
- Grifo cocina: Z316 (Zazzeri).
- Puerta principal: manija estilo katana de 1960.
- Tablero para jugar al Go: en madera maciza de Japón.
Fotografías: Natalia Gorbunova.
SOBRE TOCHNO:
TOCHNO es un estudio de arquitectura, diseño de interiores y diseño de producto que aborda cada proyecto como un sistema integrado de elementos interconectados. El nombre de la firma se estableció en noviembre de 2020 como reflejo de su principio fundamental: precisión tanto en las decisiones como en los resultados. Con el tiempo, esta idea evolucionó hacia algo más profundo. La precisión se convirtió no solo en una característica del resultado final, sino también en la consecuencia natural de la metodología del estudio: integrar múltiples factores en un sistema coherente.
Cada proyecto de TOCHNO comienza no con la implementación de una visión preconcebida, sino con la búsqueda de la solución más precisa dentro de un contexto determinado. Cada espacio contiene una combinación única de objetivos, limitaciones, recursos y requisitos individuales. El papel del estudio es identificar los factores que realmente importan, comprender cómo se relacionan entre sí, establecer prioridades y crear una solución equilibrada en la que cada elemento funcione como parte de un todo unificado.
TOCHNO considera cada proyecto como un proceso integral, desde el análisis de las condiciones existentes y el desarrollo de un concepto de diseño hasta la ejecución y la realización final. La arquitectura, la planificación espacial, los materiales, la iluminación, el mobiliario y los detalles se consideran no como componentes aislados, sino como partes de un sistema integrado que da forma a un entorno coherente y significativo.
En el corazón de la práctica de TOCHNO reside la idea de la integración. Al reunir a todos los participantes, condiciones, criterios y decisiones de diseño, el estudio crea espacios que cumplen su propósito con la máxima precisión.
Fuente: PR agency IFB






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