MARTÍN AZÚA:
Entrevistamos a Martín Azúa (Vitoria, 1961), diseñador afincado en Barcelona desde hace décadas y recientemente galardonado con el Premio Nacional de Diseño 2026 en la modalidad de Trayectoria en Diseño. El Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades le otorgó este premio el pasado mes de julio “por una carrera de más de 30 años dedicada a explorar las dimensiones más humanísticas y simbólicas del diseño, desde la convicción de que los objetos son parte de la identidad personal y social y de que la naturaleza, la artesanía y la sostenibilidad, constituyen el horizonte ético y estético de la profesión”.
El jurado reconoció especialmente la coherencia de su trabajo personal, cuyo proyecto más emblemático, la Casa Básica, forma parte de la colección del MoMA de Nueva York desde 2007, y la solidez de una trayectoria que combina presencia en las principales colecciones públicas internacionales con una aportación constante al diseño español desde la docencia en la escuela Elisava desde 1995.
El diseño y sus diferentes vertientes
Martín Azúa es licenciado en Bellas Artes en la especialidad de Diseño por la Universidad de Barcelona y Máster en Diseño y Comunicación Social por la Universidad Pompeu Fabra. Tiene su estudio en la Ciudad Condal desde dónde aborda distintas disciplinas dentro del diseño para importantes empresas e instituciones: diseño de producto, diseño de espacios, investigación y comisariado de exposiciones.
Una de sus primeras propuestas fue la Casa Básica en 1999, una radical interpretación de un refugio nómada; diseñó las primeras medallas de agua para los Campeonatos del Mundo de Natación Barcelona 2003; en 2008 llevó a cabo el diseño de la exposición “Sed” para la Expo de Zaragoza y en 2009 fue galardonado con el Premio FAD de arquitectura efímera por Especies en evolución (Outils en Evolution / Species Evolution), una instalación diseñada por Martín Azúa en colaboración con Nacho Martí para la firma Roca.
Diseñar desde la reflexión y la crítica
Azúa entiende el diseño como reflexión y crítica. Defiende una cultura del diseño más humanista que industrial y comercial, donde el diseño tiene que ver más con las personas que con la creación de objetos. La observación y experimentación rigen su trabajo como diseñador, siempre con el fin de mejorar la relación entre las personas y los objetos, los espacios y el entorno. Es un incansable observador de la naturaleza, un defensor de la integración de la artesanía en el diseño contemporáneo y una persona muy comprometida con la sostenibilidad. Estos principios aparecen continuamente reflejados en todos sus proyectos.
A lo largo de su trayectoria, el diseñador ha recibido numerosos premios: Delta de Plata, 2011; Interiorismo Plus, 2009; Design Plus, 2009; AD mejor Diseñador Español, 2010; Delta de Plata, 2007 y el Premio Ciudad de Barcelona, 2000 entre otros. Y ha colaborado con empresas como Mobles 114, Vibia, Roca, Camper, nanimarquina o El Bulli.
Conversamos con Martín Azúa sobre su trabajo, su compromiso con la sociedad y la cultura material y su manera de entender el diseño.

Mancha Natural. Fotografía: Daniel Riera
LA ENTREVISTA:
- Te han otorgado el Premio Nacional de Diseño en reconocimiento a tus más de treinta años de trayectoria. ¿Qué ha cambiado en tu manera de diseñar desde que empezaste hasta ahora?
Cuando empecé, creía firmemente en el poder del diseño para cambiar el mundo. Mis primeros proyectos fueron muy radicales. Ahora soy mucho más crítico con el papel que juega el diseño en la vida de las personas.
- ¿Qué es para ti el diseño? ¿Cómo lo definirías desde un punto de vista personal?
El diseño es algo tan sencillo como pensar antes de hacer. Definir una serie de opciones y elegir la mas beneficiosa en el sentido más amplio: beneficio para las personas, el planeta y también para mí mismo. Diseñar es una disciplina universal que tiene que ver con adaptarse, cambiar y sobrevivir.
- A lo largo de tu trayectoria has trabajado en campos muy distintos, desde el mobiliario hasta el diseño de espacios y objetos. ¿Qué te aporta trabajar en disciplinas tan diversas?
El diseño no es una actividad autónoma, tienes que buscar la colaboración de otras personas. Suele haber un cliente o empresa, un usuario, un contexto. Se trata de la creatividad aplicada a diferentes ámbitos buscando complicidades adecuadas a cada proyecto.

Get Up. Fotografía: Iona Hodgson
- En tus creaciones hay muchas referencias a la naturaleza. ¿Qué relación tienes con ella?
Somos naturaleza, no hay una dicotomía entre lo artificial y lo natural, todo es natural, todo proviene de la naturaleza. En la naturaleza hay un principio de interconexión, todo esta relacionado con todo, nuestra manera de vivir solo será sostenible si se adhiere a este principio de pertenencia, de formar parte del mundo natural.
- ¿Qué importancia le das a la artesanía en tu trabajo? ¿Crees que la industria todavía puede aprender algo de los oficios tradicionales?
La artesanía no es algo del pasado, es una actitud ética con respecto a la tecnología. Producir siendo consciente del impacto ecológico y social sin perder el “link” con la tradición. Trabajar con personas que conocen un material y un oficio es un auténtico privilegio. Me gusta un mundo diverso en el que se puedan plantear proyectos ligados a una identidad local porque si nos rendimos a la globalización perderemos herramientas para enfrentarnos a problemas que a nivel global son inabordables.
- ¿Cuál es tu visión sobre la sostenibilidad en el diseño de producto?
La sostenibilidad no es una opción, se debe contemplar en todos y cada uno de los proyectos que abordamos. La clave está en qué medida la aplicamos: si lo hacemos tímidamente o de una forma más radical. Desgraciadamente, la falta de iniciativas valientes nos lleva a una situación de colapso en la que se tendrán que asumir cambios muy drásticos.

Butaca Om para Mobles 114
- ¿Cómo sabes cuándo una idea merece convertirse en un proyecto y cuándo es mejor descartarla?
Yo creo que las buenas ideas se tienen que compartir y no necesariamente producir. La cultura del diseño tiene que ser más humanista que industrial y comercial. Las decisiones de lo que se debe producir o no está en manos de intereses muy materialistas y cortoplacistas. El diseño debería tener una voz más crítica frente a unos intereses que son puramente comerciales.
- ¿Qué relación buscas establecer entre el usuario y los objetos que diseñas?
Muchas veces diseño como usuario y creo que los mejores diseños son aquellos que han implicado al usuario en la génesis del proyecto. No se puede diseñar para un usuario del que desconoces sus expectativas y necesidades.
- Hace 27 años diseñaste Casa Básica, una pieza que pasó a formar parte de la colección permanente del MoMA. ¿Qué piensas hoy de aquel proyecto?
Era un proyecto muy radical: una casa que cabe en un bolsillo, que se infla con el calor del cuerpo o del sol, tenerlo todo sin tener apenas nada. Fue mi mejor proyecto, sin duda. Luego, la vida me ha hecho más convencional.

Casa Básica. Fotografía: Daniel Riera
- También has creado Numbered, tu propia editora de diseño. ¿Cuál era el objetivo de esta propuesta y qué ha significado para ti?
Numbered fue un experimento: diseñar con la premisa de una producción local, comunicando la identidad de las personas y talleres implicados en la producción. El diseño tiene una deuda de reconocimiento con los artesanos que no solo producen sino que también resuelven técnicamente una pieza. Creo que los pequeños proyectos de producción son un buen punto de partida para los jóvenes diseñadores.
- ¿Qué materiales o procesos crees que serán fundamentales en el diseño del futuro?
Soy un enamorado de los materiales poco procesados porque tienen unas características sensoriales que nos remiten a su origen natural. Dicho esto, creo que veremos materiales diseñados para ser reciclados sin apenas impacto, pasaremos del plástico a materiales biológicos. La naturaleza nos ayudará a buscar soluciones y será el gran referente.
- Llevas muchos años formando a nuevos diseñadores. ¿Qué consejo les repites con más frecuencia?
Que sean críticos y proactivos, que detectar y definir un problema es el principio de un buen diseño. El diseño es un ámbito de reflexión que no tiene porque estar necesariamente dirigido a la creación de productos, más que con los objetos tiene que ver con las personas.
- Si pudieras rediseñar un objeto cotidiano, ¿cuál sería y por qué?
Recuperando el espíritu de mis primeros proyectos, más que rediseñar un objeto, me gustaría tener una idea revolucionaria que cambie nuestra relación a menudo tóxica con los objetos.

Cesta Motxilak y Rebotijo. Fotografías: Martín Azúa
Imágenes: cortesía del diseñador




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