
VESTUARIOS EN ANDOÁIN:
El estudio Ortega Diago, fundado por Gonzalo Sánchez Ortega y Armando Diago, fue el encargado de reformar el extremo de una nave industrial ubicada en un amplio complejo de vestuarios de alta capacidad en Andoáin (San Sebastián / España). Diseñado para dar servicio a más de cien operarios cada día, el proyecto se aleja de la compartimentación convencional y apuesta por espacios más fluidos, recorridos claros y una construcción sincera, sin artificios. Aunque se trata de una intervención de carácter estrictamente funcional, la propuesta pone el espacio y su calidad en primer plano.
Una secuencia espacial sin obstáculos
El proyecto se desarrolla en una planta estrecha y alargada, marcada por la propia estructura longitudinal de la fábrica. El reto consistía en dar orden a un programa de uso intenso y colectivo sin convertir el espacio en una sucesión de pasillos y compartimentos cerrados. Por eso, la propuesta se aleja de la distribución convencional y evita las divisiones opacas de suelo a techo, que habrían oscurecido el interior.
En su lugar, la planta se organiza mediante una serie de tabiques exentos, dispuestos en distintas direcciones y con diferentes alturas. Más que cerrar, estos elementos construyen el espacio: sus volúmenes se superponen y se cruzan para proteger visualmente las zonas de vestuario respecto a las áreas comunes, pero sin llegar a aislarlas por completo.
El resultado es una secuencia espacial abierta y fluida, en la que la luz natural puede avanzar tanto desde arriba como lateralmente. El recorrido se vuelve intuitivo y continuo: la arquitectura guía, acompaña y ofrece intimidad sin necesidad de levantar barreras. Cada persona encuentra su propio ritmo dentro de un espacio que protege sin imponerse. «Teníamos claro que los paramentos verticales debían dejar pasar la luz y, a la vez, proteger la privacidad de las áreas de cambio. Nos ayudamos de la materialidad para dar jerarquía, peso y orden tectónico a cada uno de estos tabiques», apuntan Ortega Diago.
La fuerza de lo esencial: granito y acero inoxidable
La intervención parte de una materialidad sobria y honesta, en sintonía con el carácter industrial del entorno. La elección de los acabados responde a una idea clara: crear un espacio capaz de resistir un uso intenso y cotidiano sin perder una cierta calma. En este equilibrio entre durabilidad y serenidad, el granito gris adquiere un papel protagonista y se convierte en el hilo conductor del proyecto.
El material recorre los pavimentos, los revestimientos verticales y las embocaduras monolíticas de los pasos. Su acabado rugoso aporta una dimensión táctil a los muros y se aleja de la asepsia habitual asociada a este tipo de espacios. La piedra no solo reviste: da presencia, peso y carácter a la arquitectura.
Frente a esta solidez, los frentes de las taquillas, realizados íntegramente en acero inoxidable satinado, introducen una nota más ligera y técnica. Sus brillos contenidos y reflejos difusos recogen la luz y multiplican las perspectivas, generando una inesperada sensación de profundidad. El contraste entre la densidad del granito y la precisión del acero construye una atmósfera equilibrada, donde lo industrial encuentra una expresión más cálida y sofisticada.
La construcción como lenguaje
El rigor constructivo se percibe en la integración de elementos monolíticos y soluciones diseñadas específicamente para el espacio, siempre alejadas de lo puramente decorativo. Cada decisión responde a una necesidad concreta y, al mismo tiempo, contribuye a construir la identidad del conjunto.
Los bancos corridos de hormigón visto, con la textura listonada y la huella sincera del encofrado de madera, forman un zócalo continuo sobre el que se apoyan los módulos de almacenamiento. La materia permanece visible, sin disimulos, y convierte un elemento funcional en parte esencial de la arquitectura. En los accesos, los grandes portones de madera noble oscurecida marcan los umbrales y aportan una nota de calidez. Sus tiradores tubulares metálicos introducen un contrapunto más técnico y preciso, reforzando el diálogo entre materiales de distinta naturaleza.
Este equilibrio entre lo cálido y lo frío se extiende a los paramentos perimetrales, revestidos con un revoco grueso de tono claro. Sus superficies actúan como grandes planos reflectantes sobre los que la luz se desliza lentamente, suavizando la contundencia de los materiales y aportando al conjunto una atmósfera más íntima.
La belleza de lo necesario
Cada rincón de los vestuarios revela una atención precisa al diseño, siempre desde la contención y sin gestos innecesarios. En los frentes de las taquillas, la numeración de los módulos se graba directamente sobre el acero inoxidable con una grafía limpia y minimalista. Un detalle sencillo que, precisamente por su discreción, refuerza el carácter preciso y honesto del conjunto.
En la zona de los aseos, esta misma ligereza se traduce en una composición lineal de lavabos cerámicos suspendidos sobre esbeltos pies cromados, con los sifones vistos como parte natural de la solución constructiva. Cada pieza se acompaña de un espejo encastrado y un aplique de bombilla esférica, una combinación que aporta un matiz técnico y refinado sin perder la sencillez del conjunto.
El recorrido termina junto a una ventana abierta al fondo de la planta. Allí, la presencia de la vegetación exterior rompe la solidez de los muros y ofrece una pausa visual inesperada. El espacio cotidiano de los vestuarios encuentra así un vínculo directo con el exterior, incorporando un momento de calma dentro de una arquitectura pensada para el uso diario.
LAS IMÁGENES DE DAVID ZARZOSO:















FICHA TÉCNICA:
- Proyecto: Reforma de un espacio industrial.
- Ubicación: Andoáin, San Sebastián (España).
- Superficie: 340 m².
- Completado: 2026.
- Autor: Ortega Diago.
- Materiales: hormigón, granito blanco alba en dos texturas apomazado y abujardado en las paredes.
- Fotografías: David Zarzoso.
PLANIMETRÍA:


SOBRE ORTEGA DIAGO:
Ortega Diago es un estudio de arquitectura con sede en San Sebastián (España), fundado por Gonzalo Sánchez Ortega y Armando Diago. En 2023, el estudio obtuvo el Premio Peña Ganchegui, reconocimiento a la joven arquitectura vasca. Desde 2021, compaginan su actividad profesional con la docencia y la investigación.
Fuente: Ana Arnau



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