
117BOF:
Ubicada Sabadell, ciudad situada en la provincia de Barcelona (España), esta vivienda de Vallribera Noray Arquitectes nació de una idea clara: convertir el patio interior en el verdadero centro de la vida doméstica. El proyecto recuperó la esencia de los patios de Córdoba y de los claustros antiguos para definir una arquitectura basada en la luz, la privacidad y la búsqueda de una vida tranquila, organizada alrededor de un vacío interior donde un árbol conecta visualmente todos los espacios de la casa.
El proyecto surgió del encargo de una familia a la que el despacho de arquitectura conoce bien y con unas prioridades muy concretas: crear un hogar asociado al bienestar y la tranquilidad, sin recurrir a la ostentación. La propuesta de Llorenç Vallribera Farriol y Aleix Gil Noray organizó la vivienda en dos plantas y situó en el centro un patio bioclimático que articula la casa y convierte la luz natural, la ventilación y la relación entre estancias en los principales elementos del proyecto.
Un programa funcional orientado al exterior
La planta baja reúne la zona de día, con el aparcamiento, un estudio para teletrabajar, la sala de estar, el comedor, la cocina y un baño. La planta primera acoge la zona de noche donde las habitaciones de los hijos, que disponen de baño propio, se abren tanto a la calle como al patio interior a través de una sala de juegos-estudio. Por su parte, la habitación principal, con vestidor y baño tipo suite, se orienta hacia el patio, la terraza y el jardín.
Sin embargo, más allá de una organización lógica y funcional, la vivienda se articuló a partir de una idea central: aprovechar al máximo las posibilidades de una parcela amplia y generosa mediante la incorporación de un patio interior que multiplica las relaciones con el exterior. En este caso, el valor añadido de la casa no se encuentra en la superficie construida, sino en la posibilidad de disponer de más fachadas, más ventanas, más ventilación y más luz.
Un oasis doméstico que conecta todas las estancias de la vivienda
El patio se convirtió así en el auténtico núcleo de la vivienda. En él se plantó un árbol, un Liquidambar styraciflua, cuyas ramas y hojas son visibles desde cualquier punto del interior y refuerzan la conexión visual entre las distintas estancias. El espacio funciona además como un patio bioclimático, con un toldo que regula la insolación y permite generar un microclima confortable tanto en invierno como en verano.
Cada zona de la casa dispone de ventanas hacia el exterior y, al mismo tiempo, hacia este patio interior. Un conjunto de aperturas de dimensiones estándar que, agrupadas, construyen una imagen que recuerda a los claustros de edificios antiguos. La relación entre luz, recorrido y vacío interior define la experiencia espacial de la vivienda.
Una arquitectura sostenible pensada desde la experiencia de habitar
La construcción combina muros de carga de obra con forjados de CLT y CLT-MIX (paneles de gran formato de madera laminada). La vivienda incorpora las cualidades higrotérmicas de la madera, su baja huella de carbono y la inercia térmica del pavimento de hormigón pulido. Además, la demanda energética se situó por debajo del estándar Passivhaus.
Sin embargo, el proyecto centra también su relato en otros aspectos vinculados a la forma de habitar. Entre ellos, el dormitorio principal, concebido con un baño y un vestidor alejados de las soluciones convencionales, con salida a la terraza y vistas al jardín y al patio. También la organización de las habitaciones de los hijos, comunicadas entre sí y relacionadas con un espacio común que actualmente funciona como zona de juegos y que podrá transformarse en un estudio compartido en el futuro, mientras disfrutan de la paz que proporciona la visión del árbol.
Asimismo, en el vestíbulo de acceso, un punto de transición situado entre la escalera y el patio interior, un banco integrado invita a quitarse los zapatos y recorrer la vivienda descalzo, reforzando la idea de una casa pensada desde el confort cotidiano.
Diseño a medida desde la funcionalidad y la sencillez
Los detalles interiores completan una propuesta basada en decisiones sencillas y precisas. El sofá del salón, realizado a medida con piezas sobrantes de los paneles de madera, se adapta a las ventanas del patio e incorpora espacios de almacenamiento para libros y un punto para cargar dispositivos. Las luminarias de porcelana de origen sueco de Ifö Electric aportan una presencia discreta, atemporal y casi imperceptible.
Un jardín concebido como prolongación natural de la vivienda
La relación con el exterior continúa en el jardín y la piscina, donde se ha plantado Lippia nodiflora, una planta cubresuelo perenne de flores blancas, como alternativa a los habituales espacios de césped artificial de otras promociones.
Cada decisión del proyecto responde a una voluntad de hacer las cosas bien, atendiendo a la forma en que se vive la casa más allá de sus aspectos visibles. Una arquitectura que encuentra su singularidad en la luz, el patio y los pequeños detalles que construyen la experiencia diaria del espacio.
LAS IMÁGENES DE JOSÉ HEVIA:

















FICHA TÉCNICA:
Proyecto: 117BOF. Una casa para vivir alrededor de un árbol.
- Ubicación: Sabadell, Barcelona (España).
- Superficie: 210 m².
- Completado: 2023.
- Autor: Vallribera Noray Arquitectes.
- Arquitectos: Llorenç Vallribera Farriol y Aleix Gil Noray.
- Colaboradores: Sergi Ballester, arquitecto; Joan Fontanet, arquitecto técnico; Míriam Molina (MVA), consultora estructura; Daniel Vilavedra, consultor energético y ambiental; Jaume Balanyà (Quadrant), ingeniería instalaciones; y Nacho Villegas, infografía.
Características energéticas del edificio:
- Consumo energía primaria no renovable: 30,64 kWh/m²año.
- Emisiones CO2 totales: 5,22 KgCO2/m²año.
- Demanda de calefacción: 11,57 kWh/m²año.
- Demanda de refrigeración: 8,49 kWh/m²año.
- Calificación energética: A.
Fotografías: José Hevia.
PLANIMETRÍA:

VISUALIZACIONES:



SOBRE VALLRIBERA NORAY ARQUITECTES:
Vallribera Noray Arquitectes es un estudio, con sede en Sabadell (Barcelona / España), experto en diseñar y construir viviendas. «Queremos que nuestros clientes vivan felices en los edificios que hacemos. Creemos que la arquitectura da felicidad a nuestras vidas si es hermosa y confortable», afirman en su web. Al frente del despacho, fundado en 2012, se encuentran el arquitecto y socio fundador Llorenç Vallribera Farriol y el arquitecto y socio Aleix Gil Noray, que se incorporó en 2019.
En sus proyectos, VA aplica soluciones de arquitectura bioclimática y de construcción pasiva para casas de consumo casi nulo (NZEB), casas pasivas (Passivhaus) o casas que generan energía (Arquitectura Positiva). Una casa confortable debe ser energéticamente eficiente. Debe mantener temperaturas y humedad agradables con el mínimo consumo de energía.
Explican que «una casa confortable debe generar un entorno saludable. Debe utilizarse materiales naturales y sin tóxicos. Hacemos edificios que no sean nocivos para las personas ni para el planeta. Construimos, reformamos y rehabilitamos con materiales y energías renovables que permitan cerrar el ciclo de vida del edificio y lo hagan sostenible».
El despacho fue seleccionado en la categoría Transition de IX edición del Premio Internacional de Paisaje Rosa Barba 2016, ganó el X Premios NAN de Arquitectura y Construcción 2016 en la categoría de Construcción Residencial, el BUILD Architecture Awards 2018 por Best Residential Architecture Company y el BUILD Architecture Awards 2020 por Architecture & Renovation Firm of the Year.
VALLRIBERA ARQUITECTES EN INTERIORES MINIMALISTAS
VALLRIBERA NORAY ARQUITECTES EN INTERIORES MINIMALISTAS
Fuente: Vallribera Noray Arquitectes





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