MAGDALEN HOUSE:
La comprensión e interpretación de la arquitectura vernácula de las Îles-de-la-Madeleine, en Quebec, se convirtió en la base conceptual de este proyecto realizado por atelier l’abri, en el que se plantea una arquitectura contemporánea profundamente arraigada en su entorno. Casa Magdalen establece una relación armoniosa con la costa y las formas vernáculas que definen este archipiélago, entendidas como un conjunto de principios constructivos y técnicas artesanales de larga tradición, determinados por el clima, la geografía y el estilo de vida isleño.
La casa es un pequeño edificio que se asienta sobre una meseta natural con vistas a las dunas de la Isla Havre-Aubert y al océano Atlántico. La serena belleza de este entorno, la calidad de su luz, la relación con el mundo natural y la riqueza de la experiencia vivida han sido fundamentales para su concepción, estableciendo las bases de un vínculo duradero con el lugar.
Este emplazamiento se encuentra en un paisaje costero de gran sensibilidad ecológica, donde conviven el océano Atlántico, la playa, dunas protegidas, el acantilado y, alejada de la costa, una meseta habitada. En particular, el sistema dunar constituye un ecosistema especialmente frágil, cuyo equilibrio depende de la vegetación, el transporte de arena por el viento y la dinámica estacional del litoral, por lo que es especialmente vulnerable a la intervención humana.
Implantación respetuosa en un ecosistema costero frágil
Conscientes de esta fragilidad, la casa se sitúa sobre una meseta natural habitada preexistente, fuera del ámbito de las dunas protegidas, previamente estudiado y delimitado. Las condiciones del terreno, la erosión y el clima marítimo determinaron una estrategia de implantación que reduce al mínimo la alteración del lugar: la vivienda se adapta al borde de la meseta y parte de ella, junto con su amplia terraza, se eleva sobre pilotes de madera. Esta solución permitió limitar las excavaciones y el uso de hormigón, preservar el suelo y la vegetación existentes y mantener intactos los procesos naturales del ecosistema dunar. Al mismo tiempo, establece una relación visual directa con el paisaje sin invadirlo, favoreciendo una convivencia respetuosa con la flora y la fauna locales.
Arquitectura vernácula de las Îles-de-la-Madeleine
La casa tradicional de las Îles-de-la-Madeleine surgió entre finales del siglo XIX y principios del XX como una adaptación local de la arquitectura acadiana. Se caracteriza por una sencilla volumetría a dos aguas, una configuración de planta y media, una distribución compacta y el empleo de materiales resistentes al viento y al aire salino. La cubierta de tejas de cedro responde, asimismo, a las condiciones de un clima marítimo.
En conjunto, estos elementos configuran un lenguaje arquitectónico coherente, resultado de respuestas directas a las condiciones climáticas, materiales y logísticas propias de la vida insular. Este tipo de construcción refleja un equilibrio sostenido entre herencia cultural, condiciones ambientales y búsqueda de confort, hasta convertirse con el tiempo en un rasgo característico del paisaje construido de las Îles-de-la-Madeleine.
Una reinterpretación contemporánea
El proyecto de atelier l’abri parte de esta tradición constructiva de eficacia probada a lo largo del tiempo y la reinterpreta mediante una expresión contemporánea y minimalista, tanto en la configuración de sus formas como en el tratamiento de sus detalles.
La materialidad prolonga esta reflexión. Las tejas de cedro revisten tanto la cubierta como las fachadas exteriores y adquieren de forma natural una tonalidad gris plateada con el paso del tiempo. La estructura vista de la terraza y los pilotes de madera están realizados en tsuga oriental, una especie adaptada a las condiciones del clima marítimo. Las barandillas se resuelven mediante una malla de acero inoxidable de calidad marina, seleccionada por su resistencia al aire salino.
En el interior, predominan igualmente los materiales naturales: los pavimentos y revestimientos murales de pino, junto con superficies de piedra natural de origen norteamericano, prolongan el diálogo con el paisaje circundante. Las luminarias proceden de un fabricante de Quebec, mientras que la carpintería a medida fue realizada por un ebanista establecido en la isla de Cap-aux-Meules. El vínculo con el territorio se extiende también a las piezas de arte y cerámica seleccionadas por los propietarios, todas ellas realizadas por artistas y artesanos de las Îles-de-la-Madeleine.
Una planta compacta abierta al paisaje
La casa se organiza en torno a las funciones esenciales mediante una planta compacta y fácilmente legible que optimiza el espacio sin renunciar a la amplitud de las áreas de estar. Los espacios de día se orientan hacia el oeste, en dirección al paisaje y al sol poniente, mientras que los dormitorios aprovechan la luz de la mañana. En el centro de la planta, un núcleo de servicios concentra la cocina, los espacios auxiliares, el baño y la escalera que conduce al altillo. El espacio de estar a doble altura permite ampliar la percepción del volumen interior sin aumentar la huella del edificio, mientras que las grandes aperturas extienden la experiencia del paisaje hacia el interior de la vivienda.
La economía de medios responde a las condiciones propias de un contexto insular, donde los costes y la logística requieren decisiones cuidadosamente consideradas. Desarrollado en colaboración con contratistas y artesanos de las Îles-de-la-Madeleine, el proyecto apuesta por soluciones constructivas adaptadas a las condiciones específicas del lugar.
Una arquitectura para perdurar
Casa Magdalen plantea una arquitectura profundamente arraigada en el territorio. Inspirada en el paisaje, el clima y la cultura de las Îles-de-la-Madeleine, no busca preservar la arquitectura vernácula como una tradición fija e inmutable, sino entenderla como una tradición arquitectónica viva, capaz de evolucionar con el tiempo. En este contexto especialmente sensible, el proyecto plantea que la sostenibilidad no depende únicamente de las prestaciones de los edificios, sino también de su capacidad para perdurar en su entorno a través del uso continuado, el mantenimiento y la transmisión entre generaciones.
LAS IMÁGENES DE ALEX LESAGE:













FICHA TÉCNICA:
Proyecto: Casa Magdalen.
- Ubicación: Îles-de-la-Madeleine, Quebec (Canadá).
- Superficie: 185 m².
- Completado: 2024.
- Autor: atelier l’abri.
- Equipo: Stefania Praf, Vincent Pasquier, Nicolas Lapierre y Francis Martel-Labrecque.
- Contratista: Renaud Vigneau.
- Estilismo: Emmanuelle Roque.
Fotografías: Alex Lesage.
PLANIMETRÍA:





SOBRE ATELIER L’ABRI:
Atelier l’abri es una firma de arquitectura y taller de bricolaje con sede en Montreal (Canadá), especializado en construcción ecológica, saludable y sostenible. La firma aboga por soluciones arquitectónicas innovadoras, proponiendo el bienestar y el carácter humano y social de nuestros entornos. A través de una forma de trabajar que combina diseño y construcción, el estudio-taller realiza proyectos llave en mano bellos, funcionales y de calidad. Los diseños de la firma son contemporáneos y a escala humana.
El joven equipo de atelier l’abri recibió el Premio de Arquitectura Emergente 2025 del Colegio de Arquitectos de Quebec, así como los galardones de Mejor Pequeño Estudio del Año 2024 en los Architecture Master Prize y de Mejor Estudio Joven en los A+Awards.
ATELIER L’ABRI EN INTERIORES MINIMALISTAS
Fuente: v2com newswire




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